Ante los festejos de fin de año, es importante que los padres de familia fomenten entre sus hijos una cultura de prevención enfocada en los fuegos artificiales y cohetones, con el fin de evitar accidentes, ante el alto riesgo que constituyen estos artefactos para los menores, advirtió Armando Acevedo Méndez, director del Gabinete Medico Integral (GMI).
“El uso de los denominados cañones, palomas, buscapies, chifladores, etc., por el sólo hecho de involucrar cerillos o encendedores para detonarlos implica que los niños están expuestos a una quemadura, lo que puede tener graves consecuencias si no logran alejarse lo suficiente y el artefacto explota cerca de ellos”, mencionó.
Acevedo Méndez, agregó que además de heridas abrasivas en cara y articulaciones, quien manipula explosivos también se expone a la pérdida de los dedos o, incluso, la mano completa, pues en ocasiones la mecha de los cohetes es demasiado corta y no da tiempo a soltarlos.
“Otro factor a tomarse en cuenta son las afectaciones en los sentidos de la vista y el oído por el mismo estallido ya que, a pesar de su tamaño, estos artículos se elaboran con cantidades desmedidas de pólvora, poniendo en peligro no sólo a quien los usa sino a quienes están cerca”, señaló.
El director del Gabinete Médico Integral, explicó que la mayoría de los ingresos de menores a instalaciones hospitalarias con quemaduras, han sido provocados por artefactos pirotécnicos.
“Las fiestas de fin de año deben ser un motivo de celebración, alegría y unión familiar por lo que evitar que los niños tengan acceso a productos como los ya descritos será una eficaz manera de salvaguardar su integridad física y su propia vida”, concluyó.



