Washington.- El gobernador del estado de Pennsylvania, el demócrata Tom Wolf, canceló hoy por tiempo indefinido la ejecuciones al considerar que su aplicación está plagada de errores, es costosa e injusta.
De acuerdo con Wolf, la moratoria estará en vigor hasta que reciba un informe de una comisión legislativa que ha estudiado el asunto durante cuatro años.
Si vamos a seguir aplicando la pena capital tenemos que dar más pasos para asegurarnos de que los acusados tienen defensa adecuada durante todas las etapas del proceso, que la sentencia es aplicada justa y proporcional, y que eliminamos el riesgo de ejecutar a una persona inocente, argumentó el Gobernador en un memorándum.
Wolf explicó que los datos indican que los acusados tienen más probabilidades de ser condenados a muerte si son pobres o de una minoría racial y la víctima es blanca.
Si la mancomunidad de Pennsylvania va a tomar el paso irrevocable de ejecutar a un ser humano, el sistema de sentencia a la pena capital tiene que ser infalible, recalcó.
No obstante, la Asociación de Fiscales de Pennsylvania consideró que Wolf carece de autoridad para imponer la moratoria y afirmó que la decisión se traduce en un mal uso del concepto de indulto.
Según un portavoz de la asociación, es probable que se interponga una acción legal en respuesta.
Pennsylvania se suma así a los estados de Oregon, Washington y Colorado, que en los últimos años decidieron establecer moratorias a la pena máxima.
En el estado no se ha ejecutado a ningún preso desde 1999 y solo ha aplicado la pena de muerte en tres ocasiones, según el conteo del grupo independiente Death Penalty Information Center.
Sin embargo, el territorio cuenta con una de las mayores poblaciones carcelarias del país en el corredor de la muerte, con 186 condenados, algunos de los cuales llevan más de tres décadas tras las rejas.
En los últimos meses se registraron múltiples errores al aplicarse la inyección letal en varios estados, hechos que avivaron los cuestionamientos contra la pena máxima.
Los sentenciados a pena capital en Estados Unidos están recibiendo un cóctel compuesto por dos drogas: el sedante midazolam y el analgésico hidromorfina, debido a la negativa de empresas farmacéuticas a entregar los compuestos establecidos como forma de mostrar su desaprobación por la pena capital.
Más de mil 300 prisioneros han sido ejecutados en el país, con una de las mayores poblaciones penales del mundo, desde que la Corte Suprema levantara la prohibición de la pena máxima en 1976.
Se estima que a mil 200 personas se les ha aplicado la inyección letal, un método generalizado en la nación a partir de 1982.









