Canoa, 1968, Ajalpan, 2015, los pueblos no cambian
Antes de los sucesos de Tlaltelolco el 2 de octubre de 1968, que representaron un parte aguas en la historia del país, un movimiento que impactó en el mundo dividido en dos imperios, el socialista y el capitalista, por el mes de septiembre de ese año ocurrió otro hecho lamentable, influenciado por los sucesos del país, el linchamiento de estudiantes universitarios en la junta auxiliar de San Miguel Canoa, municipio de Puebla.
Aquel acontecimiento estremeció a los poblanos y al país por la forma como habían ocurrido los hechos. Estudiantes de la Universidad Autónoma de Puebla habían acordado subir a la Malinche uno o dos días antes de las fiestas patrias, antes de escalar la montaña decidieron quedarse una noche en San Miguel Canoa en donde un buen hombre les dio hospedaje en su casa.
No faltaron los rumores de que unos estudiantes universitarios estaban en Canoa esa noche, en ese tiempo seguía el proceso de la llamada reforma universitaria, en la BUAP había conflictos, el sacerdote de Canoa en sus sermones les decía a los feligreses que los comunistas se llevarían sus niños, que eran lo peor, que eran el demonio.
La población de Canoa de habla náhuatl era una de las más pobres de la capital y del estado, ( y lo sigue siendo casi 50 años después) su nivel escolar era muy bajo, la mayor parte de la gente no sabía leer ni escribir, de modo que era fácilmente manipulable, fácil de convencer y controlar. La comunidad carecía casi en su totalidad de servicios básicos.
En esas condiciones al saber que había en Canoa gente de la universidad se prendieron los focos rojos, surgieron líderes momentáneos, lo que organizaron todo para linchar a los estudiantes.
Con antorchas la turba llegó a la casa del hombre que había dado cobijo a los estudiantes, ahí empezó todo, el pueblo descargó su furia contra el casero y los estudiantes.
Por el año 2000 o antes tuve la oportunidad de entrevistar a dos sobrevivientes de los sucesos de Canoa, uno de ellos había perdido dos dedos de la mano, ellos relataron los hechos y el infierno que vivieron en Canoa.
Los sucesos de Canoa fueron llevados al cine, “Canoa” fue un éxito por el logro de su director con escenas impactantes.
Los sucesos de Canoa ocurrieron hace 47 años, casi medio siglo, esto fue en un México y Puebla con características rurales aún, los elementos modernistas llegarían después, cuando se vendría un crecimiento desbordante de la ciudad de Puebla.
Pues bien, en pleno siglo XXI, en la era de las modernas comunicaciones, de la diversidad de instituciones educativas de todos los niveles, de los avances tecnológicos que permiten la comunicación de voz e imágenes en vivo a cualquier parte del mundo, con autos que casi se manejan solos, con una industria robotizada, en la era de las súper computadoras que casi hablan, ocurre un hecho de linchamiento que sacude Puebla otra vez. Es en Ajalpan, municipio de la Sierra Negra, en donde ocurrieron los hechos el pasado 19 de octubre.
En Puebla suman decenas de lichamientos que han ocurrido nada más en los últimos cinco años, pero el de Ajalpan destaca por la brutalidad de los actores en contra de dos jóvenes que trabajaban como encuestadores.
Por lo que se informó, los dos jóvenes encuestadores se identificaron como tales pero no les creyeron, ya en la comunidad se había filtrado el rumor de la presencia de dos presuntos secuestradores, que incluso habían intentado secuestrar a una menor de edad, eso atizó la violencia en contra de los encuestadores, los que no pudieron convencer a la turba que ellos no eran a los que buscaban.
Como se sabe, los dos encuestadores fueron golpeados salvajemente y después quemados vivos en la plaza central de Ajalpan, según la turba para que sirviera como ejemplo a quienes pretendan hacer actos ilegales.
Este caso se parece al linchamiento ocurrido en Tlalpan, Distrito Federal hace poco tiempo, en donde por igual dos personas fueron linchadas y quemadas al confundirlas con secuestradores, la policía no pudo evitar que se consumara la ejecución, el gobierno del DF no fue capaz de enviar un destacamento policiaco.
En Ajalpan tampoco los pocos policías municipales pudieron contener la turba de cientos de personas que no sólo lincharon y quemaron a los dos encuestadores sino que hicieron destrozos en la presidencia municipal. Tampoco hubo capacidad para enviar a la policía estatal, llegó pero 5 horas después, cuando todo había concluido.
Se ha dicho que los linchamientos ocurren por el clima de inseguridad y de que ya no hay confianza en las instituciones, que por eso los pueblos toman justicia por propia mano. Puede ser que haya hartazgo por el clima de inseguridad, pero de aquí a que los pueblos cometan esas barbaridades hay mucha distancia.
Ajalpan debería de ser un pueblo trabajador, de gente amable, tierra de agricultores, de artesanos y comerciantes, de jóvenes mejor preparados, con más oportunidades de superación, un pueblo con mejores servicios y comunicaciones, con más escuelas y de servicios de salud, con más cultura, con más elementos de modernización, un pueblo mejor informado y preparado.
Si eso es Ajalpan, un pueblo que avanza, que prospera, no tenía por qué cometer esa barbaridad ni aun cuando los jóvenes ejecutados hubieran sido secuestradores, si no lo eran, como se demostró, más elementos había para evitar los hechos, simplemente los hubieran detenido si había sospechas, una vez demostrado que no eran delincuentes habrían sido liberados y pedido disculpas, y todo en paz, habría sido un incidente menor, pero los pueblos no quieren cambiar, todavía necesitan madurar para evitar esta violencia excesiva y absurda, los pueblos todavía se comportan como grupos no civilizados.





