Científicos mexicanos afirmaron esta semana que la calcinación de 43 estudiantes desaparecidos en un basurero de Cocula, Guerrero, carece de sustento en fenómenos físicos o químicos naturales, en contraposición a la versión oficial.
Jorge Montemayor, investigador titular del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y Pablo Ugalde, con similar rango académico en la Universidad Autónoma Metropolitana, en conferencia de prensa explicaron las bases de su estudio.
De acuerdo con los investigadores, el análisis científico señala que, «por ejemplo, si los cadáveres se hubiesen quemado con pura leña, se hubiesen necesitado un promedio de 33 toneladas de troncos de árboles de unas cuatro pulgadas de diámetro para cremar 43 cuerpos».
Además, hubieran hecho falta 995 llantas para incinerar a 43 personas y habría provocado una columna de humo y fuego visible a varios kilómetros», dijo Montemayor.
Indicó que si se hubieran quemado los cuerpos, tal vez habrían presentado quemaduras de tercer grado, pero el fuego no habría sido suficiente para reducir los huesos.
El grado de porosidad de las muestras que presentó la Procuraduría General de la República (PGR) revela que fueron quemados a una temperatura de más de mil grados, y esa solo se puede alcanzar en crematorios profesionales», aseguró.
Los investigadores, que realizaron el análisis a solicitud de la Asociación Civil de Mexicanos Unidos, anunciaron que el estudio completo se enviará a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y a la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Según la PGR, basada en declaraciones de detenidos confesos del grupo criminal Guerreros Unidos, los 43 normalistas desaparecidos en los hechos violentos en el municipio de Iguala 26 y 27 de septiembre pasado fueron incinerados por miembros de la banda y sus restos arrojados al río San Juan y un basurero de Cocula.
Restos de uno de esos jóvenes desaparecidos, Alexander Mora Venancio, resultaron identificados mediante pruebas de ADN en fecha reciente por expertos del laboratorio de Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Innsbruck, Austria.









