Los cosméticos y productos de cuidado personal han experimentado un aumento de la popularidad en los últimos diez años. Por ejemplo, los productos para el cuidado de la piel son un mercado competitivo y en crecimiento. Se prevé que en 2025 el sector tendrá un valor de 189.300 millones de dólares a nivel mundial. En este contexto, SGS, empresa líder mundial en pruebas, inspecciones y certificaciones afirma que la seguridad y la calidad son vitales en la fabricación de productos ya que los consumidores finales son cada vez más exigentes con las pruebas de calidad, conformidad y eficacia, desde las materias primas hasta los productos acabados.
La confianza es el factor clave para la fidelidad de los consumidores a la marca. A la hora de elegir un nuevo producto, quieren tener la certeza que es seguro, que cumple con la normativa del mercado y que cumplirá con las afirmaciones como “antienvejecimiento”, “antiarrugas”, etc.
Por tanto, ¿en qué debemos fijarnos a la hora de seleccionar el mejor producto de cosmética o cuidado personal? Es importante que el producto especifique las pruebas de seguridad y eficacia de los productos, incluyendo:
- In-vitro (alternativa a los ensayos con animales)
- Contenido de Sustancias preocupantes (metales pesados, alérgenos, formaldehído…)
- Nivel de Contaminación microbiana
- Pruebas de eficacia de los conservantes
- Irritación de la piel (prueba del parche)
- Pruebas de eficacia bajo supervisión médica
- Paneles de consumidores (pruebas de uso doméstico, clasificación de expertos)
- Certificaciones de sustentabilidad Ecolabel y Natrue.
SGS explica que los principales mercados han fortalecido sus regulaciones, ya que algunos productos cosméticos son científicamente complejos o presentan un mayor riesgo potencial para la salud del consumidor.
La empresa ofrece una amplia gama de servicios para ayudar a las empresas del sector a comprobar la seguridad, la calidad y el rendimiento de sus productos y sistemas, y para proteger su marca. Además, SGS permite verificar la conformidad de los productos cosméticos y de cuidado personal según los requisitos de las regulaciones de cosméticos vigentes y demás normativa pertinente, incluyendo REACH, GMP, CMR, aerosoles, sustancias peligrosas, etc; así como los procesos de fabricación según diversas normas sociales y medioambientales.



