En la etapa adolescente los jóvenes están en la búsqueda de su identidad y es en esta etapa donde se determinan comportamientos y conductas individuales en su búsqueda de lograr la madurez; sin embargo, a esa edad aún no se está lo suficientemente preparado para enfrentar la adversidad por lo que son muy susceptibles de generar síntomas depresivos.
La doctora María Eugenia Torres Castillo, psiquiatra del Hospital General Regional No. 36 “San Alejandro” (HGR 36) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Puebla, explica que la llamada “depresión infarto juvenil” se presenta aproximadamente en un10 porciento de la población y es considerada una de las enfermedades con tendencia a ir creciendo.
De no atenderse este trastorno, las consecuencias pueden ir desde intentos suicidas hasta llegar a suicidios consumados, puntualizó la especialista.
En los últimos años, el suicidio en niños se ha incrementado hasta en un 120 porciento en el rango de edad entre 10 y 14 años, pasando de 0.8 a 1.7 porciento de incremento con respecto al año anterior.
Entre adolescentes de 15 a 19 años se incrementó del 8.7 porciento al 10.9 por ciento, por lo que en definitiva se debe reconocer como un problema de salud pública que requiere de la acción y atención de todos los actores sociales involucrados.
Existen factores que detonan este problema como las familias disfuncionales con un manejo inadecuado de límites, valores, principios y falta de atención, señaló la doctora y agregó la importancia de no dar a los adolescentes sólo dinero y cosas materiales ya que repercute en forma negativa en su desarrollo psicológico, emocional y social y tienden a buscar como sustituir el afecto y cariño de los padres.
El tratamiento de la depresión debe ser multidisciplinario tomando en cuenta la edad, madurez psicológica y el entorno familiar para poder llegar a un diagnóstico correcto. A partir de estos elementos se da un tratamiento farmacológico y en la medida que los síntomas van disminuyendo el adolescente se somete a una psicoterapia individual y familiar para lograr resolver sus propios conflictos.
Finalmente, la especialista en psiquiatría infantil y del adolescente recomienda a todos los padres observar a sus hijos para estar alertas y acudir al especialista en caso de notar un cambio en la conducta como el aislamiento, bajo rendimiento escolar, intolerancia, agresividad, no dormir o comer normalmente; tener tendencia a fugarse recurrentemente de casa y de la escuela, retrayéndose de la familia y amigos, consumir alcohol en exceso, tabaco o drogas y unirse a otros grupos nocivos e igualmente desorientados donde se sienta identificado.



