Manila.- El poderoso tifón Hagupit, atraviesa hoy el este de Filipinas, acompañado de torrenciales lluvias y violentas olas costeras, que provocaron inundaciones y derribaron a su paso frágiles viviendas para dejar más población desamparada.
Con vientos de 210 kilómetros por hora tocó este sábado la isla Samar donde las autoridades describieron telefónicamente una escena de techos que volaban y árboles arrancados de raíz.
También se sintieron sus efectos en áreas centrales del archipiélago, golpeadas por el devastador tifón Haiyan, de hace un año, que causó más de siete mil muertes y provocó que cuatro millones de filipinos quedaran sin hogar, y cuando todavía no han logrado recuperarse.
Muchas localidades permanecen sin comunicación, lo que impide de momento establecer algún balance preliminar de daños.
El gobierno de la región oriental Bicol informó que dos millones 500 residentes, la mitad de la población se evacuó para centros de refugios, lo que medios destacan aquí como expresión de una mayor conciencia ciudadana de protección ante los riesgos, a diferencia del catastrófico Haiyán. En Julio pasado el tifón Rammasun cobró 111 vidas humanas, dentro de un año de una veintena de organismos parecidos, cuando cruzó Manila, paralizando la capital durante días, y donde ahora se sigue con preocupación el curso de Hagupit, que debe internarse en el mar del sur de China.
Al menos tres personas murieron y más de 716 mil permanecen evacuadas por el azote hoy del tifón Hagupit en Filipinas, con vientos sostenidos de 140 kilómetros por hora y ráfagas de 170, aguaceros e inundaciones.
La Agencia Meteorológica explicó que Hagupit se desplaza lentamente a 10 kilómetros por hora en dirección oeste noroeste, y podría abandonar el territorio nacional el próximo martes.
Los expertos advirtieron acerca de la probabilidad de deslizamientos de tierra, especialmente en Albay, en el este del país, donde se ubica el volcán Mayon, causante de importantes riadas y deslaves.
En noviembre de 2013, Filipinas sufrió el embate del supertifón Haiyan, cuyo saldo superó los siete mil 300 muertos y desaparecidos, en tanto las pérdidas en materia alimentaria y de infraestructura inmobiliaria alcanzaron cifras millonarias.




