México.- El Instituto Nacional de Antropología e Historia reveló hoy aquí el descubrimiento de una sorprendente ofrenda a 103 metros de la entrada del túnel del Templo de la Serpiente Emplumada, en Teotihuacan.
Teresa Franco, directora general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dijo que el descubrimiento da pie a una serie de variables que pueden obligar a la relectura de muchos aspectos sobre cuanto fue esa enorme urbe.
En el Museo Nacional de Antropología, en conferencia de prensa, comentó que esta importante aventura de investigación, el proyecto «Tlalocan, camino bajo la tierra», dirigido por el arqueólogo Sergio Gómez, forma parte de un trabajo sistemático de exploración y estudios de especialistas de la institución mexicana.
Franco destacó la tecnología de punta empleada como georradares, escáners láser de alta precisión y dos robots equipados que por primera vez se utilizan en México en la exploración arqueológica, todo lo cual posibilitó llegar a 103 metros de la entrada del túnel y 18 metros de profundidad.
La directora general del INAH expresó que se aplicaron como nunca antes diversas tecnologías, resaltó el equipo de excelencia, la participación multidisciplinaria e interinstitucional, la trascendencia científica del hallazgo y alabó el quehacer de los trabajadores de la zona arqueológica.
En tanto, Sergio Gómez distinguió la extraordinaria ofrenda descubierta, custodiada con cientos de elementos entre los que sobresalen cuatro esculturas de piedra, una masculina y tres femeninas, ornamentadas con joyería prehispánica elaborada en jade y piedra verde.
A pocos metros se encuentran tres cámaras, cuyo estudio permitirá conocer más acerca de la cultura teotihuacana y de la cosmovisión mesoamericana, explicó Gómez.
Más de 50 mil objetos han sido recuperados en el túnel hasta ahora, entre ellos caracoles de hasta 60 centímetros de longitud y recipientes manufacturados en cerámica.
También abundantes restos de fauna, principalmente aves, semillas de tuna, jitomate, maíz y de forma sorprendente restos de flores de calabaza.
Gómez detalló que el pasaje subterráneo funcionó de principios de nuestra era al año 250, antes de que se construyera La Ciudadela, y no solo se trató de un túnel para depositar ofrendas, sino es una metáfora del inframundo.
Esa hipótesis sostiene que Teotihuacan fue construida como una réplica de la manera como se concibió el cosmos: arriba la región celeste, en medio el plano terrenal y abajo el inframundo.
El templo de la Serpiente Emplumada se encuentra en La Ciudadela de la Zona Arqueológica de Teotihuacan, una de las mayores ciudades prehispánicas de Mesoamérica, ubicada en el estado de México, a unos 45 kilómetros del centro de la capital del país.








