Desde 2012 está tipificado el feminicidio en Puebla

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En 2012 se tipificó el delito de feminicidio en Puebla. El Código Penal, en su Artículo 312 Bis dice que «comete el delito de feminicidio quien por razones de género priva de la vida a una mujer». Y establece como «razones de género» las siguientes: «odio o aversión a las mujeres», «celos extremos», «cuando existan datos que establezcan en la víctima lesiones infamantes, violencia sexual, amenazas o acoso, tormentos o tratos crueles, inhumanos o degradantes».

Todo lo anterior es difícil de acreditar y Puebla no cuenta con un protocolo para casos de feminicidio ni con registro de los casos de acuerdo con Mely Arellano en una investigación realizada para su reportaje «Sólo un feminicidio se ha castigado en Puebla».
Este año, de acuerdo con registros hemerográficos que ha recabado el Observatorio de Violencia Social y de Género de la IBERO hasta octubre, se registraron 45 casos de asesinatos de mujeres en Puebla.
Hasta mediados de Junio de 2014 la PGJ reportó 119 mujeres desaparecidas en Puebla de acuerdo con una información solicitada por Aranzazú Ayala de LADO B, en un reportaje con el mismo nombre.
Las mujeres desaparecidas son menores de edad, adolescentes, exigimos una respuesta; si el destino final de algunas mujeres es la trata con fines de explotación sexual, más son encontradas muertas, y ¿las demás? ¿Qué está haciendo el estado para encontrarlas?
Puebla es un estado de tránsito y por su colindancia con Tlaxcala tiene también altos índices de trata. Pero debido a que el móvil principal es el enamoramiento, es difícil tener la certeza de si las mujeres se encuentran en esa condición o no, por falta de denuncias. En Puebla de acuerdo con el Diagnóstico Nacional sobre la situación de trata de personas en México, en el 2013 de las 33 averiguaciones previas por el delito de trata, sólo se obtuvieron dos sentencias.
No hay cifras oficiales de fenómenos tan graves como estos, y menos las hay de otros mucho más naturalizados e invisibilizados, como: el acoso sexual callejero y el hostigamiento sexual en los ámbitos laboral y docente.
Nos preocupa que las mujeres no podamos gozar de nuestro derecho a una vida libre de violencia, prácticamente en ningún espacio: ni en el espacio público, esto es en las calles, en nuestros trabajos, en nuestro lugar de estudios, y mucho menos en espacios institucionales.
Este es el caso de la violencia obstétrica tipo penal que no existe en nuestro Estado. Sin embargo, diariamente las mujeres son víctimas de abusos y malos tratos en momentos tan delicados como el embarazo, parto y puerperio. Este fenómeno aunque ha sido estudiado en México a lo largo de 25 años, no está regulado más que por la Norma Oficial Mexicana 007 y nuevamente cada estado difiere en cuanto a la tipificación como delito.
Sin embargo, del 2000 al 2012 la Comisión de Arbitraje Médico registró cerca de 2,900 quejas del área de gineco-obstetricia y México ocupa el 4º. Lugar en cesáreas no indicadas.
Estas alarmantes cifras sólo evidencian que para la sociedad patriarcal y machista en la que vivimos, las mujeres seguimos siendo objetos en posesión de sujetos, que nuestros derechos humanos, sexuales y reproductivos siguen siendo violados en todos los ámbitos en los que nos movemos.
La modalidad de violencia familiar, la cual sí se encuentra tipificada en nuestro estado, es un fenómeno tan naturalizado que las mujeres muchas veces no identifican como violencia lo que si es. Los celos, el control, el chantaje, la manipulación, el control de los tiempos, el dinero, las amistades, hechos que van en aumento y posteriormente deriva en insultos, humillaciones, descalificaciones, golpes, infidelidades, abandono hasta amenazas de muerte o el feminicidio.
Lo que nos lleva a levantar la voz una vez más en cómo las mujeres seguimos siendo vulneradas en el espacio privado, por parte de nuestras parejas y exparejas.
En Puebla de acuerdo con la ENDIREH 48.6 por ciento de las mujeres de 15 y más años somos víctimas de un incidente de violencia por parte de nuestro novio, compañero o esposo en algún momento de la relación.
Reconstruyéndonos como mujeres levanta su voz ante la magnitud de estos problemas, la omisión y vacíos del Estado, y la invisibilización que la sociedad hace de la violencia de género en contra de las mujeres, por ello denunciamos que la violencia obstétrica, la trata de mujeres con fines de explotación sexual, el hostigamiento sexual en el ámbito laboral y docente, el acoso sexual callejero, y la violencia de pareja nos están matando, están cobrando vidas y están mermando la calidad de vida de las mujeres en Puebla.

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