Sanaa.- Un atentado dinamitero, el segundo de hoy, elevó a 67 el número de muertos en esta capital y en la provincia de suroriental de Hadramaut, acorde con cifras oficiales.
El día comenzó con la noticia de la renuncia de Ahmed Awad bin Mubarak a la nominación como primer ministro debido a la oposición de la tribu hutí, que la calificó de lesiva a la soberanía nacional por haber sido hecha a petición de extranjeros, a los que se abstuvo de identificar.
Los insurgentes hutis agrupados en el movimiento Ansar Allah convocaron una manifestación de protesta contra la designación que marcharía desde la céntrica plaza Tahrir hasta la calle 70, pero la suspendieron tras conocerse la declinación de la propuesta por bin Mubarak.
Sin embargo, grupos de hutis permanecían concentrados en el lugar cuando un hombre detonó el cinturón de explosivos que llevaba adherido al cuerpo y causó la muerte de 47 personas, el atentado más mortífero en los últimos dos años, según las autoridades.
El número de heridos, algunos muy graves, se elevó a 75, según recuento oficioso elaborado a partir de declaraciones de médicos del Hospital de la Policía, los primeros en acudir en auxilio de las víctimas por estar localizado cerca de la escena del atentado.
La masacre se repitió horas después cuando un hombre en un automóvil cargado de explosivos se lanzó contra un puesto avanzado del Ejército en la provincia de Hadramaut, con saldo inicial de 20 muertos, difundido por la agencia oficial Saba News.
Aunque ninguna organización asumió la responsabilidad de los ataques, existe la impresión de que son obra de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), la síntesis de las ramas saudita y yemenita de esa red, que en varias ocasiones atacó instalaciones castrenses y policiales en Hadramaut.









