Salvador Castañeda Luna.-
El presidente de Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, por la forma en que aborda los problemas, da la impresión de que ha perdido el “juicio” y que debería someterse a tratamiento o en su caso dejar el cargo.
Pero la realidad es que sus actos ignominiosos responden a los intereses de la élite empresarial de su país, de la cual forma parte. Se ha publicado que Trump en su primer año de gobierno ha obtenido 40 mil millones de dólares por concepto de utilidades de sus negocios.
La economía capitalista de Estados Unidos se encuentra en su fase imperialista, la cual desde hace varias décadas viene enfrentando una severa crisis, que por más medidas que han ensayado para revertirla, el resultado ha sido que cada vez más entra en decadencia, al grado que para sobrevivir no han bastado los acuerdos comerciales con otros países y el uso de la diplomacia siempre agresiva, sino que ahora está haciendo uso de la fuerza militar para someter a otros países, derrocando, asesinando o encarcelando a sus gobernantes para apropiarse de sus recursos, principalmente el petróleo, mediante pretextos de que son una amenaza para la seguridad de Estados Unidos y para para establecer la democracia y la paz. Recientemente secuestró a Nicolás Maduro, presidente de Venezuela y lo encarceló en Estados Unidos para juzgarlo mediante acusaciones falsas; el 28 febrero inició las agresiones a la República Islámica de Irán asesinando a su líder espiritual el Ayatola Alí Jamanei y otros importantes líderes; ambas naciones son ricas en petróleo, gas natural y otros minerales.
El ataque a Irán tenía como propósito controlar el flujo de petróleo de la región del Golfo Pérsico y de esa manera someter a China, que la considera su principal enemigo económico y comercial, dado que este país asiático le compra a Irán el 80% del petróleo que consume a Irán.
Sin embargo, hasta ahora el pueblo iraní se ha defendido mostrando gran heroísmo y valentía lo que ha frustrado los objetivos del imperialismo gringo, a pesar de los bombardeos a instalaciones civiles, hospitales y escuelas, dejando un sinnúmero de muertos, incluidas 180 niñas en una escuela. La resistencia iraní es un ejemplo para los pueblos que luchan por su soberanía, que les permita impulsar su propio proyecto de país, explotando sus recursos en beneficio de su pueblo y darse el gobierno que elijan. Esa lucha la encabezan Rusia, China y muchos otros que se han organizado en torno al BRICS, cuyo fin no es invadir a otros países, sino establecer relaciones de colaboración para impulsar su propio desarrollo sin estar sometidos a los intereses imperialistas.
Los mexicanos y en particular los antorchistas, no debemos olvidar que nuestro país también está amenazado, al igual que Cuba, con invadirnos, aprovechando los problemas que nuestros gobernantes han dejado crecer sin darles solución. Por ello debemos condenar las agresiones imperialistas y solidarizarnos con los pueblos que las enfrentan, porque representan también nuestra lucha.










