José de Jesús Encarnación de Cruz.-
Como es bien sabido, la educación en México es una de las más rezagadas en América Latina y en el mundo. Desde la educación básica hasta la educación superior el problema con la educación se presenta en tres frentes: recursos humanos, infraestructura y pedagógicos. Esta situación se ha venido agudizando a raíz de una serie de reestructuraciones y reformas en el sistema educativo y más que mejorar la situación, esta parece que va en retroceso.
La primera reforma educativa que tuvo mayor revuelo fue la de 2012, en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto y como secretario de educación Aurelio Nuño Mayer, quienes, en alianza con sindicatos, organizaciones civiles y representantes de la sociedad, así como la iniciativa privada firmaron un documento denominado pacto por México. Esta reforma tenía como objetivo recuperar la rectoría del estado en la educación y mejorar la calidad a la enseñanza pública.
También en este sexenio se formaron dos órganos que formarían parte del sistema educativo: USICAMM (Unidad del sistema para la carrera de las maestras y maestros) y el INEE (Instituto nacional para la evaluación educativa), quienes serían los encargados de dar las pautas para que el magisterio en activo, así como los aspirantes a una plaza dentro del sistema educativo cumplieran con ciertos parámetros y a su vez evaluados para conocer sus habilidades pedagógicas.
En este sexenio se destinó el 4.2 % del PIB, aunque también estuvo sujeto a críticas y recortes. Durante este sexenio se destaca la creación de los programas “Escuelas al 100” y “Escuelas dignas”, a los cuales se les destinaron más de 139 mil millones de pesos, que sobre todo tenía la finalidad de mejorar la infraestructura en escuelas de educación básica. También se creó el programa de “Escuelas de tiempo” completo donde aproximadamente 25 mil escuelas se integraron a jornadas ampliadas educativas y de alimentación. A pesar de que en este sexenio se hizo una de las mayores inversiones en el terreno educativo se tuvo una deserción escolar de más de 2.1 millones de niños, niñas y adolescentes edad escolar.
Posterior a dos administraciones del panismo, del 2000 al 2012, y el sexenio priista, de 2012 al 2018, una porción critica de la población mayor a 15 años no sabía leer y escribir y otra más carecía de educación primaria y secundaria.
A la llegada de MORENA al poder en cabezada por su secretario y fundador Andrés Manuel López Obrador asignó a Esteban Moctezuma Barragán como secretario de Educación de 2018 al 2021, posteriormente la maestra Delfina Gómez Álvarez, quien es actualmente gobernadora del Estado de México, y para cerrar el sexenio por Leticia Reyes Amaya. Con la llegada de MORENA al poder, con un apoyo casi total del magisterio nacional, así como de la CNTE con la promesa de eliminar a la USICAMM y al INEE, así como derogar la ley del ISSTE.
Bajo sus ideales políticos y con la intención de corregir los problemas en educación en el país que decía que eran producto de la corrupción del país se implementó la famosa Nueva Escuela Mexicana (NEM) un nuevo modelo pedagógico que buscaba eliminar los lineamientos considerados neoliberales enfocándose en la vinculación comunitaria y la revalorización de magisterio. Junto con ella se introdujo la se introdujo la corriente política del humanismo mexicano corriente principal e ideológica de la 4T.
Durante el sexenio de López Obrador, los recursos que se aplicarían al terreno educativo se les reorientó a los programas sociales directos dejando como gasto del PIB en educación entre el 2.9% y el 3.2% que está por debajo del recomendado.
Por su parte, la corriente de la aplicación del “Humanismo mexicano” en las instituciones educativas no ha aplicado de forma adecuada ya que se tiene dudas y desconocimiento en su aplicación. Para ello el gobierno abrió una serie de foros y debates con ideólogos y educadores a fin al gobierno en turno y así hacer una propaganda más efectiva para su implementación.
En cuanto a los recursos monetarios durante este sexenio la mayor parte fue destinado a becas a estudiantes desde educación básica hasta educación superior, aplicación de infraestructura con el programa la “Escuela es nuestra” y la creación de las Universidades del Bienestar en zonas marginadas.
Pero a pesar de todos los “esfuerzos” para mejorar la calidad educativa en México este sexenio resulta que nuestro país en la evaluación PISA que emite la OCDE, que permite medir el nivel académico de los niveles de educación básica y educación medio superior y los resultados no son alentadores en las matemáticas y en español.
En cuanto se refiere a la instrumentación del humanismo mexicano en las instituciones de instrucción pública se en donde se coloca a la dignidad y al desarrollo integral de la persona dentro del aprendizaje. Bajo esta premisa resulta que la estructura docente desconoce y no sabe cómo aplicar dicha filosofía dentro de las aulas ya que no se da una capacitación o información adecuada. Los puntos clave del humanismo mexicano que son la formación integral, vínculo con la comunidad e inclusión y equidad tampoco se han desarrollado de forma adecuada.
En conclusión, podemos decir que la educación en México no es preocupación primordial para la 4T, ya que los resultados en los conocimientos básicos son precarios, aún hay falta de infraestructura y de tecnología en varias zonas del país; a pesar de las ayudas monetarias en educación, la deserción escolar es muy elevada y, sobre todo, el trabajo de los docentes no ha sido revalorado, ya que una gran mayoría de ellos tiene salarios que no pueden cubrir sus necesidades básicas y deben busca otras alternativas de ingresos.
Es de suma importancia que el gobierno en verdad se preocupe por la educación, ya que de ahí se ahí se pueden erradicar muchos de los problemas sociales que actualmente tenemos, se debe implementar un modelo educativo al contexto del pueblo mexicano y no seguir haciendo experimentos, porque ya vimos que no funcionan.












