Elecciones 2024: juzguemos a los candidatos por sus hechos, no por sus palabras

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Elizabeth Pérez González.-

El proceso electoral 2024, cuando se elegirá al nuevo presidente de la República para el periodo 2024-2030, a varios gobernadores, a los senadores y diputados al Congreso de la Unión, a diputados a los congresos locales y presidencias municipales, ha comenzado desde hace tiempo y ha comenzado mal. Ha comenzado viciado, pues se han violado los tiempos y las leyes electorales vigentes, los mexicanos estamos hasta el hartazgo de mirar y escuchar propaganda por todos lados de los que aspiran a algún cargo, promocionándose sin ningún recato y sin que nadie diga nada, gastándose a ojos vistas el recurso del erario.

Toda esta parafernalia de la que echan mano políticos de todo pelaje nos indica que les importa poco el decoro, la ética, el respeto, los tiempos y mucho, pero mucho menos, el bienestar de la gente; el objetivo es posicionarse al costo que sea; por tanto, el ciudadano común, el ciudadano de a pie debe preguntarse y reflexionar. ¿Estos políticos que no tienen el más mínimo respeto por el ciudadano y que con sus actos adelantados, con sus componendas y sus ambiciones desmedidas denigran el arte de la política, van a representar de manera digna y van a resolver la problemática de los ciudadanos? ¿Estos buscadores de escaños son lo que el pueblo mexicano necesita? Habrá sus honradísimas y escasísimas excepciones pero en general la gran mayoría van a la caza de un nuevo hueso para perpetuar y seguir mejorando su modus vivendi, mientras los electores en sus colonias, en sus comunidades alejadas siguen exactamente igual.

Los ciudadanos de las comunidades y municipios que vivimos en la Sierra Norte de Puebla no escapamos a esta andanada de propaganda y campañas ilegales anticipadas, en donde la demagogia, las promesas y hasta las disculpas baratas y falsas de los que cada tres años buscan el voto y no vuelven hasta la siguiente elección, son el pan de cada día; pero sobre todo es de destacar y denunciar el derroche de recursos públicos que desde hace más de un año realizan los promotores de Morena, el partido del presidente de la República, el de primero los pobres; la impunidad, el descaro, el apoyo gubernamental con el que se mueven por todo el país es ofensivo y grotesco.

Lo anterior contrasta con la falta de servicios, la falta de atención, el abandono y la falta de vocación de los “políticos” en campaña; en las comunidades y colonias marginadas el panorama es el mismo, caminos y calles destrozadas, falta de obras y servicios públicos, inseguridad, corrupción en los programas emblema del gobierno federal, etc.

Como muestra veamos algunos datos estadísticos sobre índices de pobreza en el estado de Puebla y en nuestros municipios, que contradicen el discurso y la preocupación de los candidatos hacia “el pueblo bueno y sabio”.

El informe sobre pobreza presentado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) 2020, dio a conocer que el 58.9% de la población padecía pobreza, traducido a números son 3 millones 763, 700 personas; la población total de la entidad poblana a 2023 es de 6,583,278 habitantes. El mismo informe revela que el 50.3%, más o menos 3,211,700 personas, padecían pobreza moderada; pero hay más, el 8.6% de la población se encontraba en pobreza extrema, o sea, que en números redondos, son 551,900 personas que viven lacerados por este flagelo.

Veamos los datos de la Sierra Noroccidental. En el Distrito 01 federal, con cabecera en Huauchinango y que abarca a 16 municipios en números redondos, el informe del CONEVAL manifiesta que en esta zona del estado viven un total de 413,720 habitantes y de ese total, 292,376 padecen pobreza en una o más de sus manifestaciones a saber; falta de servicios básicos, falta de acceso a servicios de salud, falta de vivienda digna, ingresos inferiores al valor de la canasta básica, etc.

Pero eso no es todo, el CONEVAL revela en su análisis titulado “Medición multidimensional de la pobreza en los Municipios de México, 2020” que 10 de los municipios más pobres del país pertenecen a Puebla y de esos, cuatro se encuentran en la sierra norte: Tepango de Rodríguez, Olintla, Chiconcuautla y Huitzilan de Serdán; los cuales se colocan en tercer, sexto, séptimo y octavo lugar en pobreza extrema respectivamente, los seis restantes se dividen entre la sierra negra y la mixteca y son los municipios de Eloxochitlán, San Sebastián Tlacotepec, Coyomeapan, Zoquitlán, Teopantlán y Vicente Guerrero. Continúa el informe: a nivel nacional, el municipio de Eloxochitlán, ubicado en la Sierra Negra, está catalogado como uno de los 50 municipios con mayor porcentaje de población en pobreza extrema, pues los estudios de la referida dependencia arrojaron que ocho mil 688 de sus habitantes viven en pobreza extrema, ubican a este municipio en el lugar 42, con 60.9 por ciento de su población viviendo en estas condiciones.

Aunque los datos del CONEVAL son de 2020, podemos afirmar que a 2023 la situación de los pobres no ha mejorado, por el contrario, se ha agravado, pues la pandemia del COVID -19 puso de manifiesto las pésimas condiciones del sistema de salud y exhibió al gobierno de la república como indolente e irresponsable ante esta tragedia, la economía sigue estancada y la inseguridad está desbordada, por tanto, los datos del CONEVAL a estas fechas ya se quedan cortos.

Los políticos que piden el voto cada tres años conocen la situación de pobreza del estado, de los distritos y de los municipios, pues son ellos quienes eternamente han ostentado diputaciones, senadurías o presidencias municipales, ellos han lucrado con el analfabetismo, la pobreza, los desastres naturales, han manipulado y coaccionado a la población para sus intereses personales, se han cambiado de partido para seguir saqueando al erario y han amasado fortunas al amparo del poder público antes y ahora.

Si son los mismos y no se han preocupado por la población, ¿por qué tendría que ser diferente ahora? ¿Por qué hay que creerles de cara a esta nueva elección? ¿Qué garantía tenemos los electores?

Por todo lo anterior, es importante razonar a quien dar nuestro voto en la próxima elección, no nos dejemos llevar por el discurso, califiquemos a los candidatos por sus hechos, por sus acciones y exijamos compromisos tangibles, compromisos reales, conozcamos su trayectoria y sus hechos y no los sigamos por un “utilitario” o por una torta y un refresco, no abaratemos nuestro voto, organicémonos en comunidades, en colonias, en pueblos y municipios y comprometamos de manera unida a los candidatos, votemos en una sola dirección para que nuestro voto pese y decida el triunfo, usemos nuestro voto como una herramienta para mejorar nuestros pueblos y hacer que las autoridades cumplan y una vez pasada la elección sigamos organizados para que, ahora sí, hagamos cumplir a los que nos prometieron que iban a resolver los problemas.

No encumbremos a políticos que crean que su triunfo se lo deben a López Obrador, que se lo deben a sus partidos, no llevemos al poder a aprendices y oportunistas que cual focas aplaudan al poderoso y griten al unísono “es un honor estar con Obrador”, mientras la pobreza, el hambre y la delincuencia hacen estragos entre los más pobres de México. La decisión la tenemos los mexicanos pobres, que somos la inmensa mayoría.

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