En Acapulco no habrá amarga navidad: utopía o realidad

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Carmen Guevara.-

El 31 de octubre, el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador expresó: “Tengo el sueño, el ideal que vamos a convertir en realidad entre todos, como se está haciendo, de que ya en la navidad las familias van a estar muy contentas en Acapulco, van a estar como lo merecen, muy felices. Ese es el compromiso, no va a haber amarga navidad”. La declaración llegó una semana después de que el huracán Otis (categoría 5, el más severo en la escala Saffir-Simpson) tocara tierra guerrerense.

Los mexicanos nos conmocionamos al ver las primeras imágenes de la tragedia, sobre todo porque es un fenómeno poco común y del que no se alertó. Aunque el Centro Nacional de Huracanes de Miami en Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés) sí tiene el registro de cinco huracanes de esta categoría que han tocado tierra mexicana, en esta ocasión pudimos ver de cerca la magnitud de la tragedia gracias a los medios de comunicación y las redes sociales.

Y es precisamente por ello que, a muchos, estoy segura, no nos convence el anhelo del presidente López Obrador. En primer lugar, porque aventurarse a decir que alcanzarán la felicidad dos meses después de la tragedia, a sabiendas de la magnitud de esta y la lenta respuesta de los tres niveles de gobierno, nos convence de que se trata de una utopía; en segundo lugar, porque la experiencia que muchos mexicanos tenemos respecto a la atención en contingencias similares, nos ha dejado un mal sabor de boca en la administración federal morenista.

Sobre lo primero, diré que no hay día en que en la prensa y en las redes sociales no se denuncie la falta de atención y de entrega de apoyos; la escasa y en algunos lugares nula presencia de rescatistas, seguridad pública, ejército y hasta de sus gobernantes. Imagen Televisión publicó el 8 de noviembre una entrevista con Reyna, tía de un marinero desaparecido, quien manifestó su enojo porque las autoridades estatales y federales no han apoyado en la búsqueda de sus familiares y agregó: “ese barco se lo van a reponer porque está asegurado, pero a mí quién me va a reponer a mi sobrino. Pero si nos hubieran prevenido, no nos hubiera pasado todo esto que pasó, porque se quedaron callados”. Vicente Herrera dijo, para el mismo medio, que pagó a buzos privados para localizar a su familiar, porque hasta ese día ninguna autoridad se había aparecido.

El 27 de octubre, ADN 40 publicó la declaración de doña Refugio, vecina de la colonia Colosio “aquí no hay ni un vaso de agua, no hay ningún alimento. Todas las tiendas, todas las que se puedan imaginar fueron saqueadas, la gente en su desesperación… No es cierto lo que dice el presidente que son 40 muertos, no es verdad, hay más, mucha más gente que no pudo salir de sus hogares… El señor presidente dice que hay alguien: no hay nadie”. Por si fuera poco, el pasado 2 de noviembre a través del Diario Oficial de la Federación (DOF), se publicó la declaratoria de “Desastre Natural por la ocurrencia de lluvia severa, vientos fuertes, inundación fluvial y pluvial el 24 y 25 de octubre de 2023 en 47 municipios del Estado de Guerrero”; pero para el día siguiente, el mismo órgano publicó una nota aclaratoria en la que precisó que no son 47, sino dos: Acapulco de Juárez y Coyuca de Benítez. Los organismos empresariales, como el CCE, calculan que los daños podrían ascender a 16.000 millones de dólares, mientras que el presidente Andrés Manuel anunció una inversión equivalente a unos 3.503 mdd, apenas el 21.8% de lo que asegura el CCE equivale la tragedia, y eso si se cumple la inversión.

En la segunda situación, solo basta recordar la contingencia que se presentó hace dos años con el huracán “Grace”, categoría 2. Siendo de esta magnitud, mucho menor que el “Otis”, afectó a tres estados: Puebla, Veracruz e Hidalgo. Tan solo en Puebla, el DOF publicó la declaratoria de emergencia por la ocurrencia de huracán para 53 municipios, por inundación fluvial el 21 de agosto para uno y por inundación fluvial el 22 de agosto para otro. En ese entonces, la Coordinadora Nacional de Protección Civil Laura Velázquez Alzúa dio a conocer que sólo en el estado de Puebla fueron 69 municipios afectados, mil 356 localidades, 17 mil 916 viviendas y un aproximado de 71 mil 664 personas afectadas. No obstante, la atención la podemos resumir de la siguiente manera: el registro del Padrón Único de Beneficiarios tiene a un total 28,816 personas que recibieron apoyo del Programa para el Bienestar de las Personas en Emergencia Social o Natural en el periodo octubre-diciembre 2021, y que básicamente consistió en el apoyo de 35 mil pesos para la vivienda. Más de 71 mil damnificados y atendidos poco más de 28 mil, apenas el 40% con respecto a las cifras oficiales. Este apoyo, obviamente, fue aprovechado por los servidores de la nación para hacer su “agosto”, registrando en los padrones a sus familiares, amigos y simpatizantes de su partido, muchos, si no es que la mayoría, que ni fueron afectados y que hasta con casas de dos pisos cuentan.

El portal digital contigopuebla.mx publicó en septiembre de 2021: “Durante la transmisión de Contigo Puebla Radio en Facebook, este lunes 20 de septiembre, recibimos el siguiente mensaje del usuario Zoro Zoro: “Por qué los Servidores de la Nación de Huitzilan de Serdán dejaron a los damnificados fuera de un apoyo de 35 mil y beneficiaron a gente que ya cuenta con casas de loza y unos hasta de 2 pisos; eso no se vale que le permitan a Vicente Luna que haga sus marranadas”. Don Diego Vázquez Vázquez vivía en la localidad de El Crucero, municipio de Hueytlalpan, fue uno de los afectados por “Grace”, pero los servidores no llegaron ni para el censo, menos para entregarle una despensa; como pudo colocó las pocas láminas de cartón que logró rescatar, para proteger su vivienda.  Don Diego falleció a sus más de 60 años en junio de 2022 y nunca vio llegar el apoyo. ¿Quién garantiza que ahora no ocurrirá lo mismo?

Quienes vivimos el paso del huracán “Grace” por la Sierra Norte sabemos de lo terrible que es ese silbido del viento que levanta techos, hace rodar tinacos, arranca árboles y deja a las familias más humildes en la desesperanza. Sabemos que estar más de una semana sin luz, sin agua, mirando a nuestro alrededor y ver cómo en unas cuantas horas se dibujó en aquellos paisajes naturales sublimes la tragedia, y eso que la tragedia provocada por “Grace” se puede comparar con la de Acapulco, Coyuca de Benítez y los 45 municipios que ya fueron eliminados de la declaratoria de desastre natural.

Por eso, no le creemos al señor presidente cuando dice que pondrá de pie a Acapulco para diciembre, porque para asegurar eso, necesita conocer la realidad que se está viviendo, tener los datos precisos, y si no, lo más aproximado que se pueda de las afectaciones y aplicar las acciones que atiendan, por lo menos, las necesidades más esenciales (alimentación y salud) de las familias humildes de manera pronta y oportuna; sin embargo, sus hechos y la realidad nos dicen que sus dichos son solo una utopía, una perorata para sorprender.

Los mexicanos nos debemos unir, nos debemos solidarizar con nuestros hermanos de Guerrero. El pueblo es el único que en estos momentos puede y debe ser la fortaleza de todas las familias que están sufriendo. Sumémonos a esta campaña de acopio de víveres que el Movimiento Antorchista ha iniciado para llevar un poco de alivio a nuestros hermanos de clase, pero al mismo tiempo, reconozcamos en las acciones de la 4T, del gobierno de López Obrador, el verdadero rostro y los intereses que defiende, pues la tragedia de Otis, los ha desenmascarado.

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