Vaya embrollo en el que se encuentra el PRI, no sólo el nacional sino también el poblano. El tiempo corre y no se ve para cuando se logre cumplir los ofrecimientos que se hicieron en la reciente campaña: veamos Puebla.
El priísmo local está a punto de convertirse en un ente de varios grupos o tribus que ante la ausencia de liderazgos auténticos y de un guía nacional –ese llegará hasta diciembre cuando suba al poder el presidente electo, Enrique Peña Nieto- se están dando con todo echando la culpa a sus correligionarios pero nadie asume su responsabilidad.
Lo último han sido las declaraciones ¿valientes o desafortunadas? Primero de la directora administrativa del CDE, Angeles Mendoza Escalante y del delegado presidente, Fernando Morales Martínez acerca del despido de coordinadores y empleados del PRI poblano y del señalamiento de que había “aviadores” y de que el partido está en aguda crisis financiera y no cuentan con recursos para pagar los salarios de 104 personas en los próximos 3 meses y medio. Además el dirigente estatal dijo en conferencia de prensa que las cuotas de los diputados locales se entregan al Comité Municipal priísta. Para “no amarrar navajas” no se culpó a los anteriores dirigentes, Juan Carlos Lastiri Quirós y Alejandro Armenta Mier de lo que acontece en ese instituto político, pero finalmente salieron “raspados” al igual que Beatriz Paredes Rangel, pues se informó que su chofer cobraba puntualmente sus quincenas.
Las respuestas no se hicieron esperar; varios de los trabajadores han anunciado que acudirán a la Junta Local de Conciliación y Arbitraje para demandar al CDE por despidos injustificados, pues rechazan ser “aviadores”. Claudia Hernández Medina presidenta del CM hizo un llamado a los cuadros priístas para que aporten sus cuotas. Aquí viene algo interesante, nos dicen que en el transcurso de las campañas, hubo reuniones constantes de dirigentes y en alguna de ellas los diputados locales entregaron al líder estatal sus cuotas correspondientes a un mes –alrededor de 50 mil pesos correspondientes al 5% de sus dietas, algo así- mismas que pasaron a manos de la lideresa municipal. Y no más.
Los legisladores continúan aportando sus cuotas al Directivo Estatal, pero al conocer la situación y ante la posibilidad de que cooperen con el CM, han deja ver la posibilidad que mejor sus dineros se vayan a los municipios de sus distritos donde las autoridades sean de su partido. ¿Esa es la solidaridad que existe en el priísmo poblano?
Entre la clientela, cada vez menos, hay la certeza que no hay calidad en las alturas pues son empleados sin iniciativa: antes si tomaban en cuenta a las personas y hoy sólo son números. En las campañas prometieron todo con tal de ganar votos; hoy la dirigencia –que está más preocupada en posicionarse dentro del próximo gobierno- no hace nada y las cosas empeoran y continúan señalándose entre sí y nadie se quiere hacer responsable.
En cuanto a nivel nacional la situación también está candente pues entre los ofrecimientos de Enrique Peña Nieto durante su campaña hizo varias propuestas, entre ellas mayor transparencia. Esta reforma ofertada, está aparejada en algunos aspectos con la reforma preferente que deja el Presidente Felipe Calderón Hinojosa en el aspecto laboral. Y aquí el PRI se enfrenta con el sector obrero cuyos dirigentes y diputados federales han anunciado que no permitirán que e metan en su vida interna en cuanto al manejo de las cuotas y la elección de los líderes sindicales.
Enrique Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones y Pedro Joaquín Codwell así como Emiliio Gamboa Patrón tienen ardua tarea para sacar a flote el asunto nacional, y ellos, quizá con alguna consulta a la maestra Elba Esther Gordillo, el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, sin faltar la opinión del ex senador Melquiádes Morales Flores y hasta de Mario Marín Torres, tendrán que decidir cuántos PRIs quieren en Puebla para el 2013.
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