Es posible trabajar en niños los conceptos de suicidio y muerte

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Un suicida no es un cobarde ni un valiente, es la expresión de un dolor profundo frente a un problema que no se supo cómo resolver, afirmó el doctor Roque Quintanilla Montoya, quien orientó a profesores, investigadores, estudiantes y trabajadores que participaron en el Segundo Encuentro Estatal sobre Tendencias Suicidas y Acoso Escolar.

El Profesor investigador de la Universidad de Guadalajara, durante la conferencia «Concepto de muerte y suicidio en menores», resumió parte del estudio que realizó en niños y adolescentes de 5 a 14 años de edad, sobre la forma en la que conciben estos conceptos, en lo que también tiene que ver su entorno.
Explicó que para los menores de 5 y 6 años suicidio y muerte son algo ambiguo que está supeditado a su experiencia y destacó la necesidad de hablar con ellos sobre lo que esto significa, pero haciéndolo de forma lúdica para que comprendan que cuando uno se muere no regresa
Puso como ejemplo un caso de Nayarit donde un pequeño se ahorcó y escribió pidiendo a su madre que no lo descolgara porque iba con Dios sólo para preguntarle qué había pasado con su regalo y que después regresaria. En los niños pequeños la muerte es algo temporal.
Entre los menores de 7 a 8 años, comentó el Doctor Quintanilla Montoya, empieza la apropiación de finitud, sabe que la muerte es algo, pero no sabe a ciencia cierta qué es y una muestra son las respuestas que dieron a las preguntas de definición sobre muerte y suicidio. Una de ellas fue: «Un día pasó por mi casa y se llevó a mi tío».
Cuando ya están en los 9 años hay una comprensión más formal de finitud. De los 10 a 12 años los adolescentes entienden que esto es irreversible, ya no se piensa que se puede revivir, lo que se refuerza entre los 13 y 14 años, edades en las que hay que iniciar un trabajo psicoeducativo para prevenir.
Los menores, reconoció empiezan a aceptar la idea del suicidio como una forma de terminar con el dolor o los problemas, sobre todo cuando en los medios de comunicación, películas, telenovelas y redes sociales la presentan como una alternativa, por lo que pidió a los medios una mayor responsabilidad en el manejo de la información.
Quintanilla Montoya presentó alternativas de cómo dar mensajes claros a los menores sobre suicidio y muerte, y no confundirlos con conceptos poco claros, por ejemplo enfrentarlos a la muerte de un ser querido con la frase: «Está con Dios y ahí es más feliz», porque también puede pensar lo mismo y querer morir como una forma de terminar con su dolor, problema o miedo.
Trabajar con los menores el duelo, acompañarlos física y emocionalmente y ayudarlos a tener una regulación emocional, haciendo saber que ante la muerte de una persona querida puede sentir dolor y enojo, así como darle su espacio para sentir, recomendó el también miembro de la Asociación de Suicidología A.C.