Beirut.-Cinéfilos y público en general aumentaron hoy su curiosidad por la próxima presentación en El Líbano de El Profeta, película animada inspirada en un libro del poeta Khalil Gibran coproducida por la mexicana Salma Hayek.
Hayek visitó el domingo la aldea montañosa de Bcharre, tierra natal de Gibran en el norte del país, junto al director de la cinta, Roger Allers, también realizador de obras taquilleras de Disney como La Bella y la Bestia y El Rey León, reseñó la prensa cultural especializada.
La actriz mexicana-estadounidense nieta de un libanés que emigró a México posó junto a una escultura de uno de los más conocidos escritores de este país a las puertas del museo que lleva su nombre y elogió su quehacer literario cargado de alta dosis reflexiva e influenciado por el romanticismo inglés.
«Déjennos tener un momento de privacidad en este lugar del cual soñamos ser parte hace mucho», expresó la intérprete a periodistas en su primera visita a El Líbano antes de entrar al recinto y mojar un pie en un manantial aledaño a donde se ubica la tumba del también autor del poema Tus Hijos.
El libro El Profeta, escrito en 1923 y traducido a unos 40 idiomas, inspiró a varias generaciones de artistas en teatro, cine y televisión al valorarlo como excepcional por los poemas que recrean indistintamente amor, alegría, felicidad, dolor, trabajo, fidelidad y espiritualidad.
El filme de Allers coproducido por Hayek relata la amistad entre una joven y un poeta encarcelado, y su estreno en El Líbano será el 30 de abril, tras lo cual llegará a salas de países árabes del golfo Pérsico y el norte de África.
Desde su arribo el viernes a Beirut, la bienvenida más emotiva a la actriz se produjo a la entrada del museo Gibran de Bcharre donde una pancarta tenía inscrita una frase del intelectual libanés que a finales de la década de 1890 emigró a Estados Unidos y murió allí en 1931.
«Los hijos de mi Líbano, aquellos que migraron con nada más que coraje en sus corazones y fuerza en sus brazos, pero retornaron con riqueza en sus manos y una corona de gloria sobre sus cabezas», rezaba en el cartel.





