La Alfabetización: otra deuda social
Fernando Javier Incháustegui Calderón
El 8 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Alfabetización, la cual es un derecho humano fundamental y constituye la base del aprendizaje a lo largo de toda la vida. Por su capacidad de transformar la vida de las personas, la alfabetización resulta esencial para el desarrollo humano y social. Tanto para las personas y las familias como para las sociedades, es un instrumento que confiere autonomía con miras a mejorar la salud, el ingreso y la relación con el mundo.
En México, en 40 años el porcentaje de personas analfabetas de 15 y más años bajó de 25.8 a 6.9%, aun cuando los números son a la baja todavía 6 de cada 100 hombres y 8 de cada 100 mujeres de 15 años y más no saben leer ni escribir. En los últimos 15 años, el analfabetismo en las mujeres ha disminuido de 15 a 10% y de 9 a 7% en el caso de los varones.
En estos tiempos de globalización en donde el desarrollo económico está sustentado en el desarrollo de habilidades y en una competencia que bien podría ser denominada salvaje, el tener una educación deficiente y más allá, no saber leer ni escribir se convierte en una gran desventaja competitiva, al grado de considerar que este sector no existe para las aspiraciones productivas mundiales.
Para el caso de nuestro país, el analfabetismo es un problema de décadas e íntimamente relacionado a los problemas educativos del país (llámese gobiernos, infraestructura, sindicatos, maestros, etc.) y que por ende influye directamente en la situación de pobreza y pobreza extrema que se vive a lo largo del territorio nacional.
Según datos oficiales existen más de cinco millones de analfabetas en nuestro país; los cuales se centran en tres grupos poblacionales: mayores de edad, jóvenes mayores de 15 años y niños en edad escolar básica; Es cierto que casi la mitad de los analfabetos tiene más de 60 años, pero también debe tomarse en cuenta que más de medio millón son jóvenes entre 15 y 29 años y más de 2 millones tienen entre 30 y 59 años, es decir, son personas en plena edad productiva.
El analfabetismo constituye una de las grandes deudas que se tiene con quienes lo padecen. Limita el crecimiento de las personas y afecta su entorno familiar, restringe el acceso a los beneficios del desarrollo y obstaculiza el goce de otros derechos humanos. Saber leer y escribir es un logro, pero no es suficiente. Por ello, la alfabetización debe ir más allá, buscando en todo momento proporcionar herramientas y valores para un mejor desempeño en la sociedad.
En nuestro país existen diversas campañas que realizan los gobiernos federal y estatales para combatir el rezago existente, a ellas se han sumado empresas, universidades, asociaciones civiles y gobiernos locales, algunos de ellos incluso, han elaborado estrategias propias para reducir la taso de analfabetismo existente en sus localidades.
Sin embargo el camino todavía es muy largo, la reciente situación económica nacional afectada por acontecimientos mundiales, es uno de los factores que a la larga afecta en el logro de las metas, dado que en situaciones tan apremiantes niños y jóvenes dejan sus estudios para poder apoyar al seno familiar y llevar alimentos y necesidades básicas a los hogares de miles de millones de mexicanos.
Por otro lado, como en muchas de las acciones de gobierno, la falta de una estrategia bien definida de una política pública y su respectivo seguimiento, han minado los avances en la realidad, ya que para el gobierno abatir el analfabetismo es solamente enseñarles a leer y escribir y no existe un proceso de seguimiento de quienes han superado esa meta y su incorporación a un nuevo esquema del mercado laboral o productivo.
Por lo pronto este año el tema del analfabetismo va ligado al desarrollo sostenible y se examinaran los vínculos y la sinergia fundamentales entre la alfabetización y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que se aprobarán durante el 70º periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en septiembre de 2015.
Si no se enfrenta esta situación de una vez por todas, será cada vez más difícil revertir la desigualdad que impera en el país. México requiere de un proyecto que le permita, a mediano plazo, eliminar el analfabetismo y el rezago escolar; nuestro país necesita saldar una deuda social de siempre.
“Las nuevas tecnologías, comprendidos los teléfonos móviles, también ofrecen nuevas oportunidades para alfabetizar a todos. Debemos invertir más y exhortar a todos los Estados Miembros y a nuestros asociados a fin de redoblar nuestros esfuerzos –políticos y financieros- para velar por que la alfabetización sea reconocida plenamente como uno de los aceleradores más poderosos del desarrollo sostenible. El futuro empieza con el alfabeto”. Directora General de la UNESCO









