Gracias al trabajo multidisciplinario del hospital San José del IMSS, le trasplantan con éxito riñón

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A casi un año del trasplante, Andrés y Carmelita su madre, recuerdan todo lo que tuvieron que pasar para llegar al quirófano y que ella donara con todo el amor de una madre a su hijo menor su riñón izquierdo. Andrés fue diagnosticado con insuficiencia renal. El Hospital de Especialidades (San José) del IMSS Puebla, fue testigo de este suceso.

El joven Andrés de 27 años de edad, estudiante de Arquitectura tuvo que acudir al médico por un supuesto problema de gastritis. Después de una serie de estudios y consultas con diferentes especialistas le diagnosticaron insuficiencia renal que lo llevó a un tratamiento largo y desgastante hasta que finalmente le comunicaron que tendría que ser trasplantado.

En principio, la noticia fue muy dura pues era un joven sano. Carmelita, su mamá  recuerda que cuando les dieron el diagnostico inmediatamente pensó en la posibilidad de donarle un riñón, sin embargo, nunca se imaginó que el protocolo de donación sería tan complicado pues los especialistas tendrían que tener la seguridad de que el órgano debería ser extraído y colocado en óptimas condiciones.

Al inicio del protocolo, Carmelita tuvo que ser intervenida quirúrgicamente pues tenía un problema de vejiga caída que no le permitía continuar con el proceso, también tuvo que bajar de peso y cambiar su estilo de vida por uno más saludable. Visitaron al oftalmólogo, cardiólogo, psiquiatra y psicólogo; les practicaron varios estudios, incluso uno donde tuvo que estar inmóvil  y aislada por 24 horas para comprobar el funcionamiento de su riñón. Mientras tanto, Andrés se deterioraba lentamente, su semblante era desolador, hasta que llegó el día de la prueba de compatibilidad.

“Estaba muy nerviosa, no me podría imaginar que nos dijeran que no éramos compatibles, después de todos los meses que estuvimos en tratamiento”, dijo Carmelita.

Finalmente la prueba salió positiva y los especialistas del IMSS les programaron el trasplante para la siguiente semana, cosa que sorprendió a Carmelita y a su hijo que estaban sumamente nerviosos.

El día llegó, tuvieron que internarse dos días antes para que estuvieran listos y Carmelita sólo recuerda que la bajaron a quirófano y sintió mucho frío. Después de un rato escuchó al doctor Álvaro Parra Salazar, Jefe del Departamento Clínico de Trasplantes del Hospital San José que decía: “Todo salió bien”.

Al día siguiente despertó y ya estaba en el piso, su recuperación fue rápida y la dieron de alta en pocos días.

Pero ahora vendría una parte difícil también; pues las indicaciones del tratamiento y seguimiento que tenía que llevar Andrés eran extremas; había que cuidar la limpieza de su habitación, ventilación, luz, temperatura, ropa, trastos, alimentos, dietas, etc.

Actualmente todo va muy bien, Andrés recibió el riñón de su mamá de manera favorable y siguió el tratamiento al pie de la letra.

Carmelita no tiene palabras para agradecer todo el apoyo que recibió en este proceso, le da gracias a Dios y se siente segura de ser derechohabiente del IMSS al saber que hay una institución tan preparada y capaz para llevar a cabo estos procedimientos médicos.