Carmen Guevara.-
Con profundo dolor, los antorchistas de Huitzilan de Serdán despedimos en las últimas semanas a tres grandes compañeros: Carlos Ayance de Gante, Miguel Galindo Gabino y Nicolasa Santiago Lucas. Fueron huitziltecos que abrazaron los ideales del Movimiento Antorchista Nacional: de luchar por una sociedad más justa para el pueblo trabajador; que se sumaron al trabajo que sembró la semilla del progreso y el florecimiento de la tranquilidad social que ahora se puede admirar, y que se mantuvieron en la primera línea de la lucha.
Don Carlitos, don Miguel y doña Nicolasa vivieron en carne propia el terror y la violencia que desataron los pistoleros de la UCI y el cacicazgo en la década de los 70 y hasta antes de 1984, fueron expulsados de su pueblo y obligados a renunciar a sus pertenencias para poder salvar su vida. Esa experiencia y el cambio que logró el Movimiento Antorchista a su llegada a Huitzilan de Serdán el 21 de marzo de 1984, les dio la convicción para abrazar los ideales de la lucha y no soltarlos, dejando su ejemplo para que las nuevas generaciones mantengan el espíritu de progreso y combate, impulsando el proyecto de desarrollo que desde hace 42 años es el faro que ilumina al municipio.
La obra material de don Carlitos es la contribución al desarrollo sostenido de Huitzilan de Serdán. Por su sensibilidad, nobleza, inteligencia y valentía, a la llegada de Antorcha se convirtió en uno de los líderes natos más importantes del pueblo huitzilteco, lo que le permitió ser parte de la vanguardia de campesinos que abrazaron la lucha por la paz social. Fue integrante del pleno central, agente del Ministerio Público y juez de paz. Resultó electo presidente municipal para el periodo 1990-1993. Dejó un importante legado de obras enfocadas en la atención de los servicios básicos como agua potable, energía eléctrica, educación, apertura de caminos, todas necesarias y priorizadas en beneficio del pueblo.
Don Carlitos cimbró el corazón de su pueblo al convertirse en un buen orador en español y en su lengua materna, náhuatl, cualidad que aprovechó para denunciar las atrocidades cometidas por los enemigos del progreso y para recordar aquella historia de terror que vivieron, para que las nuevas generaciones no la vuelvan a repetir. En febrero de 2024 obtuvo el primer lugar en el concurso seccional de Oratoria en la categoría campesino – obrero – popular, lo que le dio su pase a la Jornada Nacional de la que recibió mención honorífica con el tema: “Huitzilan y la lucha del pueblo organizado”.
Una terrible enfermedad le arrebató la vida una mañana del mes de marzo; sin embargo, hasta sus últimos suspiros, nos comentaron sus familiares, don Carlitos tuvo presente a su organización, a sus compañeros que derramaron su sangre para liberar a su pueblo de la época de terror y a sus camaradas con quienes caminó esto 42 años para trazar el rumbo correcto hacia la prosperidad.
Don Miguel Galindo fue un campesino forjado por el trabajo y la lucha. Siempre en los eventos, en la primera fila, con su vestimenta nívea de manta, su gabán oscuro y su bandera roja ondeando en lo alto.
En una entrevista publicada en marzo de 2022, don Miguelito recordó con coraje: “los de la UCI acabaron con nuestros familiares. Mataron al papá de mi esposa y a mi papá; a una de mis tías la mataron ahí, cerca de la casa de doña Hortensia; tres de mis primos hermanos también fueron asesinados. A todos los mataron y ellos no tenían armas para defenderse”. Junto con su esposa, huyeron de su pueblo, porque la situación ya era insoportable. Exiliados, se sumaron a la lucha para pacificar su pueblo.
“Sentimos una felicidad, porque regresamos a nuestro pueblo… Antes no había drenaje, no había agua potable. Y mira cómo está el pueblo, se levantó rápido”, señaló en aquella entrevista.
El pasado 22 de marzo, el Movimiento Antorchista celebró su 42 aniversario en Huitzilan, evento al que todavía asistió, a pesar de sus más de 80 años. Días antes, grabó un video de invitación al evento, recordando la obra maestra del trabajo y la unidad.
En aquella entrevista, Don Miguel resaltó: “le agradecemos mucho al maestro Aquiles, como le digo a muchos, a los amigos, a algunos jóvenes. Yo les digo que ahora pueden andar por donde quieran, porque todo está bien, todo está tranquilo. Ellos no saben cómo la pasamos nosotros cuando estaba la UCI. Por eso, yo le agradezco mucho a la organización, porque ya no hay problemas, todo está en paz”.
Doña Nicolasa Santiago fue una mujer valiente, siempre con su bandera roja en mano en todos los eventos, en los plantones, en las manifestaciones en la Ciudad de México. Puntual en las asambleas mensuales de Antorcha en la cabecera municipal, hasta que la enfermedad se lo impidió.
Nunca claudicó ni traicionó a su organización, porque le tocó ver a sus hijos salir de su pueblo a causa de la terrible marginación en la que los tenía el cacicazgo, luego que no regresaran por la violencia desatada por los pistoleros. Cuando Antorcha llegó a iluminar al pueblo de Huitzilan, doña Nicolasa se organizó y se sumó a las actividades del colectivo e impulsar el proyecto que les trajo la tranquilidad anhelada.
Don Carlitos, don Miguel y doña Nicolasa han partido de esta vida dejando su ejemplo de lucha incansable. Su recuerdo y su trabajo lo honraremos levantando la bandera de la Antorcha y abrazando los ideales que defendieron hasta su último suspiro: la lucha por una patria más justa para el pueblo trabajador. ¡Hasta siempre, camaradas!











