La fenomenología y la hermenéutica son líneas de investigación bastante fuerte y productiva para la formación de nuestros alumnos de licenciatura y posgrado, expresó Alejandro Palma Castro, director de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la BUAP en el inicio del VI Coloquio Internacional de Fenomenología y Hermenéutica.
Destacó que el realizar acciones de este tipo, «impactan positivamente en los estudiantes y ayudan a la actualización de los docentes, porque el generar espacios de diálogo permiten ampliar la discusión de diversos temas de investigación».
«Esperamos que de este coloquio emane una reflexión crítica e interesante, que posteriormente pueda ser plasmada en una publicación relevante que permita a más gente conocer el trabajo que se está haciendo en la FFyL,» argumentó Palma Castro en el auditorio «Elena Garro» de esta unidad académica.
A su vez, Ángel Xolocotzi Yáñez, coordinador de la Maestría en Filosofía y organizador del coloquio, destacó que la idea principal de este es discutir problemas de Filosofía y política desde perspectivas de la fenomenología y la hermenéutica, «por lo que resaltaremos la importancia del trabajo de Martin Heidegger y de su relación con el nacionalsocialismo».
«De igual manera las problemáticas filosóficas y políticas pueden ser desplegadas desde diversos ámbitos y autores como Edmund Husserl, Emmanuel Lévinas, Hannah Arendt, Karl Jaspers entre otros, por lo que el objetivo de este coloquio es lograr que siga viva una línea de trabajo que ha sido de las más fructíferas a lo largo de los dos últimos siglos», detalló.
Una vez concluida la inauguración, Xolocotzi Yáñez fue el encargado de impartir la primera conferencia llamada «Heidegger y el nacionalsocialismo. Crónica, panorama y problemas», en la que habló de los inicios de este filosofo alemán, así como de su pensamiento sobre las universidades y las implicaciones que tuvo su trabajo en los años 30.
«El punto de acuerdo entre Jaspers y Heidegger fue la crítica hacia la situación de la universidad alemana, en donde defendían tres puntos: su autonomía frente al estado y a la iglesia; la libertad de cátedra del profesorado y la libertad del alumnado frente a controles externos», explicó.
«Estos autores pensaban que si la guía de la universidad era la vida científica, entonces la filosofía desempeñaba un papel central en el origen de las ciencias, al igual que significaba una reforma para la renovación de la misma universidad», puntualizó.










