Integra con beca del Fonca metodología para la enseñanza circense

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Héctor Yzquierdo

Al reunir la experiencia obtenida en su paso por diferentes circos durante cinco décadas, además de investigar en una limitada bibliografía, Héctor Yzquierdo recupera en su proyecto Nuevos horizontes circenses, metodologías de esta actividad al juntar la parte técnica y la teórica, así como la aplicación de las leyes físicas conociendo los movimientos de acróbatas y trapecistas, principalmente.

 

Con el apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), a través del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), el subdirector técnico en la licenciatura de artes escénicas y circenses contemporáneas de la Universidad Mesoamericana comentó que el proyecto integrará una serie de ideas, conceptos y criterios que aprendió a través de la experiencia en distintas pistas acrobáticas de Cuba y de las 15 repúblicas que conformaron la disuelta Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), donde adquirió diferentes metodologías.

 

“Mi trabajo es rescatar ideas, conceptos, criterios; lo importante es aplicar una metodología de enseñanza y algunas técnicas también, bases escénicas, algunas disciplinas; pues esta es una herramienta para construir un mensaje escénico que tenga un contenido desde el punto de vista de la dramaturgia”, refirió el especialista.

 

En entrevista con el Conaculta, el artista, quien trabajó en El Tropicana de La Habana, y en el Ringling Bros and Barnum & Bailey Circus, precisó que su proyecto apoyado por el Fonca contempla un poco de investigación, pues le interesa sostener un encuentro con los jóvenes para conocer su forma de pensar.

 

“La investigación está enfocada principalmente a saber cómo piensan, qué sienten, cómo se imaginan el circo en este momento y a futuro”, detalló el ex director de la Escuela del Circo de Cuba, quien lleva ocho años de radicar en el estado de Puebla.

 

Al destacar la importancia de su proyecto, Yzquierdo Sotolongo comentó que los jóvenes desean hacer las cosas rápidas. Montar dos o tres ejercicios y ya quieren empezar a actuar sin aplicar una metodología correctamente, “pues al no tener el cuerpo bien acondicionado para realizar una determinada tarea, pueden terminar con lesiones”, aunque reconoció que su investigación está dirigida a plasmar la experiencia obtenida durante 50 años en el mundo del circo.

 

Urge base teórica

 

El artista escénico busca que los jóvenes comprendan la importancia de contar con una base teórica, porque en cualquier área del conocimiento no se puede partir de cero. “Se debe tener experiencia anterior; entonces ya se puede modernizar, se recupera lo mejor y se avanza. Las experiencias dan el nivel de profesionalización en la medida que pasa el tiempo, esa es la parte que los jóvenes no acaban de comprender muy bien”.

 

Recordó que fue en los escenarios de los países que integraron la URSS donde se dio cuenta que el arte circense no era como lo veía, al reflexionar que tenía conceptos más profundos, tanto del punto de vista científico como teórico. “Eso me hizo considerar que se debía empezar a teorizar”.

 

“El mundo del circo no sólo es dar un brinco y demostrar una habilidad; es una herramienta con la cual se puede construir un mensaje clínico, además de tener un contenido de la dramaturgia, pero ha sido a través del tiempo como ha cambiado”, refirió el artista quien aseguró que a finales de año entregará su trabajo al Fonca.

 

Héctor Yzquierdo Sotolongo puntualizó que hasta el momento sólo conoce el estudio La ratificación de los géneros circenses, elaborado por un especialista ruso, por lo que insistió que “no hay bibliografía que hable de esta arte”.

 

En este sentido, afirmó que en el teatro, la danza y en todas las artes existe bibliografía de diverso tipo, donde los jóvenes y futuras generaciones pueden consultar un tema al respecto. “Si hablamos de teatro está la técnica de Stanislavski, de donde los jóvenes pueden analizar y comprender cuál es el camino que van a continuar.

 

En el caso del circo, no hay nada escrito, salvo publicaciones de su historia. En el caso de México está la investigación de Julio Revolledo, quien tiene una historia escrita, como la hay en Inglaterra y en Argentina”, refirió el artista de origen cubano.

 

Al externar su preocupación, Héctor Yzquierdo expresó su interés en que se hable de conceptos teóricos, como qué está pasando en el circo de América Latina, qué se tiene que hacer para que esta región sea potencia, como lo es Europa o Asia; “de ese tipo de trabajo no me he enterado que exista”.

 

En la charla mencionó que recientemente viajó a Inglaterra donde visitó la escuela-circo más importante de toda Europa y fue a consultar la biblioteca, por lo que el coordinador general le respondió que no existía material al respecto.

 

“Le expuse que quería ver qué tenían en la biblioteca sobre el circo y le expuse que no quería tocar un tema existente”, y citó la respuesta del encargado: “Lo que usted haga por sencillo que sea, aunque no quede satisfecho, hágalo. No deje de hacerlo porque no hay nada escrito”.

 

Razón por la cual cuestionó que cómo puede existir un arte que no esté sustentado en una bibliografía, ya sea de historia, bocetos, filosófica, técnica. “Es una tarea titánica, ya llevo noches tratando de plasmar algunos conceptos para saber por dónde va todo esto, más con el llamado movimiento contemporáneo. La gente del circo tradicional dice que los contemporáneos no hacen circo, y no respetan lo que es la tradición, entonces hay un vacío muy grande”.

 

El becario del Fonca comentó que los jóvenes están llamados y obligados a hacer una nueva manera de hacer circo. Se tiene que renovar porque la gente está cansada de ver lo mismo siempre.

Por otro lado, dijo que tampoco se puede negar la historia, buscar ese nivel de desarrollo a partir de los riesgos y de alguna manera una nueva oferta y otras formas de hacer las cosas, eso es lo más complejo.

 

Por último, se preguntó: ¿Qué está pasando, a dónde vamos a llegar?, a lo que respondió: no hay manera de transmitir el conocimiento de una generación a otra, se está perdiendo y las escuelas es lo único que puede ayudar a que se democratice el conocimiento, los jóvenes de hoy día no les interesa abrir una carpa actual, “lo importante, dijo, es el arte circense, no tiene que ser con una carpa obligatoriamente, puede presentar el espectáculo en un teatro o en otro tipo de espacio también”, agregó Héctor Yzquierdo Sotolongo.

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