Investigadora de Maryland analiza la domesticación de la masculinidad en México

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Alumnos del Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la BUAP vivieron un acercamiento a la historia cultural y las transformaciones sociológicas de la vida cotidiana en México a partir de imágenes, actores y de la vida de tres generaciones.

En el Paraninfo del Edificio Carolino, tendiendo como marco el XIII Encuentro Interno de Estudiantes de Historia, la destacada investigadora proveniente de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, Mary Kay Vaughan, presentó la conferencia magistral «La domesticación de la violencia masculina: tres generaciones de la familia Zúñiga en Oaxaca y la Ciudad de México».
La historiadora describió algunos procesos de domesticación, identificables e importantes en la constitución de la sociedad mexicana moderna desde 1990 a 1970, a partir de la biografía del pintor José Zúñiga, originario de Oaxaca, de su abuelo, su padre, de él y su hermano.
«Tres generaciones de hombres Zúñiga para demostrar unos procesos generales vigentes en la sociedad de estos años, con tendencias a reducir la violencia física masculina, suavizar su dureza y cortar su distancia emocional, características atribuidas al hombre mexicano sobre todo de la clase popular».
Apoyada en fotografías, Mary Kay Vaughan describió el contexto que prevaleció desde finales del siglo XIX en que diversos profesionistas e intelectuales expresaban su preocupación sobre lo que consideraban una masculinidad de la clase baja, propensa a la violencia social, política y familiar a la irresponsabilidad, el alcoholismo y las enfermedades venéreas.
Planteó el crecimiento de la economía, la adopción de un nuevo modelo de desarrollo en México ligado a las sociedades de consumismo, basado en la formación de la familia nuclear (el hombre ganaba salario para sostener a esposa e hijos orientado al consumo de bienes) y el aumento de la crítica contra la violencia masculina aceptada por largo tiempo.
Introdujo a los Zúñiga comenzando por el abuelo José Zúñiga Heredia, nacido en Oaxaca, quien tuvo cinco hijos con Petrona Pérez, identificado como osado y galán, de casi dos metros de estatura, quien abandonó a su familia, y que a pesar de ello pasó los últimos años de su vida en el departamento de su hijo José en la Ciudad de México.
José hijo, criado por Petrona a partir de los 12 años aprendió el oficio de sastre, creció influenciado por las imágenes del cine mudo y de un proceso civilizatorio, contrario a su padre él sí se casó y se hizo responsable de su familia a quien llevó a vivir a un departamento humilde en la Colonia Guerrero en México en 1943, aunque dominador y un tanto violento con su esposa.
La historiadora, a través de una narración amena y rica en ejemplos mostró las situaciones que se vivieron en cada una de las épocas; describió la evolución del cine mudo al cine mexicano, el nacimiento de la radio que representó un parteaguas en la vida social o la música de Agustín Lara que liberó el amor de la lujuria y el pecado, y lo introdujo como sentimiento legítimo.
Al presentar el caso del pintor José Zúñiga nieto, comentó que al igual que su hermano Jesús, creció influenciado por el personaje de Cri-Cri, quien despertó su imaginación, lo describió como un hijo crítico de su padre que se identificó más con su madre y en su juventud mostró preferencia por las mujeres y niños maltratados.
Por último expresó que la suavización de la dureza masculina entró fuertemente en los movimientos rebeldes de los jóvenes de la ciudad de México de los años 70, quienes ejercían un movimiento contra la violencia del estado, la policía y del ejército en contra de los ciudadanos.