El concepto de “ciudades creativas” fue acuñado, principalmente, por el británico Richard Landry en la década de los ochenta. Este término se refiere no sólo a la actividad artística y cultural de una ciudad, sino que engloba a cualquier persona que innova dentro de su sector, puede ser un empresario, un científico, o servidor público, siempre y cuando utilice la creatividad como insumo principal. Asimismo, el concepto de industrias creativas es definido por el gobierno británico como aquellas industrias que su principal insumo es la creatividad y el talento. Este sector tiene un alto impacto en la economía, “porque tiene el potencial de generar riqueza a través del desarrollo de la propiedad intelectual”, expuso en entrevista el especialista en políticas culturales Ernesto Piedras.
Para Ernesto Piedras, en las últimas décadas el enfoque cuantitativo que se le ha dado a la economía creativa en estudios se desarrolla en términos de su contribución a las actividades productivas, es decir el Producto Interno Bruto, inversión, empleo y comercio, entre otros. En estos estudios hay evidencia cuantitativa de que la mayoría de los países desarrollados cuentan con un motor de crecimiento económico muy importante en ese sector económico-creativo (Gran Bretaña y EUA con más de 8 por ciento). “Algunos países de desarrollo intermedio y alta diversificación económica, logran ingresar a ese selecto grupo de alto potencial, como las economías de México y Brasil, con aproximadamente 7 por ciento”.
El investigador señala que si se considera que el conjunto de la creatividad es una memoria colectiva tiene sentido esperar que la aglomeración incentive el desarrollo de nuevas ideas y de la innovación. El término “ciudades creativas” –precisa– busca englobar esta idea, “se espera que la creación de una idea creativa se aproveche y recicle, por medio de este proceso se genera una cadena creativa donde cada elemento juega un papel fundamental, dicho proceso incentiva la creación de propiedad intelectual lo que desemboca en crecimiento y desarrollo económico”.
De acuerdo con el estudioso de la economía cultural, en México, la evidencia estadística más reciente muestra que existe una intensificación de las actividades creativas debido a la participación en el Producto Interno Bruto. La participación de las industrias creativas en México pasó de 6.7 por ciento a 7.3 por ciento del PIB durante la última década, tomando en cuenta la Economía Sombra (producción de bienes y servicios informales que escapan de las estimaciones oficiales). Este crecimiento de las industrias creativas a la economía demuestra que es uno de los sectores más importantes y dinámicos de la economía del país.
Ernesto Piedras Feria señala que, recientemente, la Organización de las Naciones Unidas publicó que desde el 2008, por primera vez en la historia, más del 50 por ciento de la población mundial vive en zonas urbanas, “tan sólo en México, según el Censo de Población y Vivienda 2010, el 78 por ciento de la población se clasifica como población urbana. Estas cifras, derivan en que la creatividad constituye una oportunidad para los países en desarrollo de aprovechar las economías de escala que surgen como consecuencia de la concentración en ciudades y dado que la creatividad, hoy día, es el principal motor de las economías modernas, surge la necesidad de ver a la creatividad como detonante de desarrollo en los países”.
El especialista agregó que “sin duda, las industrias creativas representan una oportunidad irremplazable para generar desarrollo en distintas regiones y ciudades del mundo, en particular para las regiones en desarrollo. Pese a que la creatividad tiende a concentrarse en ciertas regiones o clústeres, como por ejemplo Sillicon Valley en Estados Unidos o la Ciudad de México, la creatividad es un insumo que no toma en cuenta condiciones únicamente geográficas por lo que se puede propiciar por distintos medios”.
De acuerdo con el experto “se ha demostrado que el sector de la economía creativa tiene efectos positivos en el empleo, crecimiento y desarrollo económico del país. Estos efectos aumentan si tomamos en cuenta los efectos multiplicadores del gasto, bienestar y capital humano que se derivan de las industrias creativas. Entre los ámbitos necesarios para detonar las características deseables de las ciudades creativas, se necesita un ambiente legal, comunicaciones, incentivos a la investigación y desarrollo”, concluyó.
*Para conocer los diversos puntos de vista de los especialistas en el tema, puede consultar www.políticasculturales.mx










