Catalina Hernández Carrillo.-
En nuestro país, los servicios básicos como la salud poco importan. El sistema de salud se encuentra en pésimas condiciones y los más pobres, cuando acuden a solicitar el servicio, se encuentran con un sinfín de problemas: falta de médicos, medicamentos y hasta materiales de curación.
Las condiciones son cada vez más precarias, si hablamos de las comunidades en donde existen casas de salud que nunca se abren porque no hay médicos al final de cuentas el pueblo es quien padece este problema. La dotación de medicamentos y vacunas retrocedieron debido a la “austeridad republicana”, todo esto provocó recortes en el presupuesto del sector sanitario. Una vez más queda demostrado que las promesas de campaña que hizo el gobierno federal se las llevó el viento –dijo que una vez llegado al poder el sistema de salud se iba a convertir como el de Dinamarca- estamos muy lejos de alcanzar tales expectativas, porque sucede todo contrario.
Esta política de López Obrador contribuyó al incremento de ganancias a la medicina privada, tal como sucedió en pandemia del Covid 19, de tal forma que no activó ningún plan para hacerle frente a dicho problema y dejando a la suerte a millones de mexicanos que perecieron por el pésimo sistema de salud. Mientras que otros países se aplican el 10 por ciento del Producto Interno Bruto en nuestro país apenas el 2.9 por ciento: esta disminución se atribuye a la invención del Instituto de Salud para el Bienestar, dependencia creada por el mismo López Obrador para sustituir el seguro popular – el Instituto Mexicano del Seguro Social y el Bienestar.
Todo lo anterior hace que cada vez estemos lejos de alcanzar modelos de sistemas de salud de otros países y que el gobierno lejos de estar preocupado por resolver las necesidades de los que menos tienen, se ocupa en desaparecer los organismos que ya existían para palear algunas necesidades; ahora sucede como coloquialmente se dice se está acabando “a la gallina de los huevos de oro”. Se está desviando recursos para otros fines, se suspendieron recursos etiquetados en el PEF y se exageró algunas partidas presupuestales con “destino incierto”. El presidente no está combatiendo la corrupción ni mucho menos aplicando la promesa de “primero los pobres” está claro que de Cuarta Transformación no tiene nada este gobierno.
Sin embargo, el Estado tiene la obligación de garantizar un sistema de salud de calidad que es un derecho que todos los ciudadanos tenemos, que garantice una vida plena y saludable. Es lamentable ver que sucede todo lo contario. Todo parece indicar que el gobierno no tiene interés en nuestra salud y a pesar de que millones de personas necesitan el acceso a la atención médica y un sistema de salud de calidad. Solo refleja la falta de preocupación y negligencia del gobierno hacia la salud de todos los mexicanos. Es por eso que los mexicanos debemos reflexionar antes de tomar una decisión el próximo 02 de junio.








