Eloxochitlán, Puebla. Antes de la pandemia del coronavirus, según cifras oficiales, el 62% de la población del municipio de Eloxochitlán se encontraba en esta condición: 8,352 habitantes de un total de 13,471. El resto se encontraba en pobreza a secas. La pobreza extrema es el estado más grave de la pobreza, es cuando una persona no puede satisfacer las necesidades básicas: alimentarse, beber agua potable, dormir bajo techo, no tener acceso a la salud ni a la educación.
Ahora, ante las medidas de la contingencia sanitaria y debido a una errática política sanitaria de prevención y combate del mortal virus, implementada por la 4T, las cosas empeoran para los humildes indígenas de este municipio, catalogado como el más pobre de Puebla y del país.
Es urgente que el gobierno federal y estatal dejen de ignorar los justos y desesperados reclamos de millones de mexicanos que se dan en todo el territorio nacional y que exigen la implementación de un programa nacional de distribución de alimentos.
Reclamos como los de los habitantes Nazaria Contreras González y Pánfilo de Jesús Hernández de la comunidad de Atiocuabtitla, o de Alejandro Mendoza De Jesús del pueblo de Papaloapan, se replican por todo el país.











