En estos días presenciamos varios eventos interesantes, uno tiene que ver con el ciclo político – electoral que presuntamente termino, otro tuvo fue la instalación de ambas cámaras y los actos formales de toma de protesta de los «representantes del pueblo», un tercero termino con la presentación del último informe de gobierno de Felipe Calderón Hinojosa. Estos hechos han venido sucediendo en los últimos sexenios en nuestro país, nada nuevo, solo que ahora hubo otros actores, otros rostros, otros intereses, otras siglas partidarias y otras condiciones sociales, económicas y políticas.
El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, emitió su fallo definitivo sobre los resultados de los pasados comicios presidenciales. Desecharon la impugnación del Movimiento Progresista, que solicitaba la invalidez de los pasados comicios y entregaron la constancia que hace Presidente electo a Enrique Peña Nieto.
Desde mi muy particular punto de vista, pienso que los magistrados no resolvieron de fondo muchas cosas, que se ensañaron con el ex candidato de las izquierdas y que generaron una percepción entre la opinión pública de rechazo hacia ellos. No era su guerra. Cuidaron todos los intereses y por lo mismo dejaron que la democracia mexicana se reforme a sí misma.
Si en el 2006 la reacción del movimiento que encabezo Andrés Manuel López Obrador, fue inmediata y sin mediar razonamiento político alguno, esta vez, las cosas son diferentes, su movimiento perdió un poco de fe, los partidos que lo apoyaron andan en su propio negocio. Los que se movilizaron, protestaron y cuestionaron la llamada «imposición» fueron los del movimiento juvenil del #yo soy 132 y otras organizaciones sociales aglutinadas en frentes y convenciones, ellos seguirán cuestionando con fuerza el regreso del PRI.
Pero bueno, López Obrador ha anunciado que esté domingo en juna concentración nacional, dará a conocer su plan de acción de la resistencia civil. Ya dijo que no se ira hasta que «haya democracia para todos». Todo lo que hagan en su contra será en su beneficio, sigue teniendo presencia mediática y su liderazgo no se ha agotado.
El PRI a diferencia de los torpes panistas, no se tentaran el corazón para actuar, tienen una larga experiencia en estos menesteres de lidiar con la oposición, son duros, conocedores de las tripas del poder político en México y sabrán como tratar a la oposición para que le baje de volumen a sus protestas. Lo que les sobra son «herramientas» y mañas para este tipo de conflictos. En su momento hasta los «ex guerrilleros de la izquierda», los puros y castos panistas, les fueron endulzados sus oídos, les llenaron los bolsillos, les dieron viajes, lujos, mujeres, placer y poder. Con el canto de las sirenas y la flauta encantada los llevaron de la mano, aprobaron todo y terminaron siendo parte del gobierno.
Para no ir tan lejos, Luis Miguel Barbosa Huerta, coordinador de los senadores del PRD, antes de que cantara el gallo, sigue declarando mejor que cualquier vocero del PRI. Su ex priismo le gano y tal vez buscando ser oído por Peña Nieto, ha dicho que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) apostó hoy por el diálogo. La mesura política le valió un sorbete, lo mismo que las opiniones de AMLO. Algo sucede en el PRD, porque Jesús Zambrano dice una cosa y Barbosa Huerta otra, declara lo que piensa Jesús Ortega y Graco Ramírez.
Total para eso están los «chamacos» del # yo soy 132, dirán los jerarcas de la izquierda del PRD, ellos que hagan «desmadre», (nosotros) mejor dialogamos y acordamos el reparto de comisiones y puestos, todos tienen buenos presupuestos.
Así es esta baina de cada seis años, así andan también los panistas, buscando espacios para sobrevivir, negociar para existir y reconocer para seguir jugando. Lo mismo que los partidos «chiquitos» (PT, MC, PANAL, PVEM) nadie quiere quedar atrás, todos andan pactando, todos quieren tener privilegios y los que ayer fueron senadores ahora serán diputados, todos son los grandes demócratas y todo quieren seguir con las migajas del poder.
¡Ah! la democracia, solo es un bonito conjunto de diez letras que se oye muy bien, que todos los políticos la pronuncian y la usan correctamente, que además sirve para jugar en tiempos de elecciones y en donde solo algunos son los beneficiados. Como el «niño verde» propietario del partido ecologista, el pobrecito se canso de tanto «cotorreo» con sus «cuates» por las playas mexicanas y para no aburrirse más decidió regresar como senador, será el coordinador de ese partido en el Senado de la República.
Sobre el último informe del presidente Calderón Hinojosa, nada que decir, término como llego, nos dejara un país envuelto en la violencia, con más de 70 mil muertos y con una confrontación armada entre las fuerzas del orden y los grupos del crimen organizado. En términos económicos crecimos poquitito. Detuvimos nuestro desarrollo y las condiciones económicas no mejoraron las condiciones de vida de los mexicanos. La pobreza sigue presente en miles de comunidades del país, lo mismo que la marginación social en las ciudades y no lograron disminuir la desigualdad en México. Desempleo, pobreza, marginación y el reparto injusto de la riqueza siguen siendo los grandes problemas entre nosotros.
Simplemente no pudieron gobernar, perdimos otro sexenio más y la sociedad mexicana quedo como siempre: damnificada en todos sus términos.
Por supuesto que los priistas y su ex candidato andan celebrando en estos días, están felices, regresaron al poder después de 12 años, lo estuvieron trabajando y tal vez no lo dejaran tan fácilmente. Del otro lado hay desencanto y frustración política. Veremos que viene en estos meses y después del primero de diciembre.








