La radio universitaria nació ante la necesidad de crear espacios de educación

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Este 2 de octubre se celebró en todo el mundo el Día de la Radio Universitaria, la cual nació ante la necesidad de espacios para la educación no formal de la sociedad, explicó Gabriela Benítez de la Torre, responsable del Laboratorio de Radio de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP.

Sus antecedentes se remontan a la década de 1940, cuando existían instituciones educativas que impartían cursos por radio a personas que no pudieran asistir por diversas razones a la escuela.
«Ante esta creciente necesidad surgió la idea de que las universidades impartieran educación a distancia a través de la radio; era una educación formal las personas se inscribían a los cursos, escuchan a determinadas horas las clases y al final se les otorgaba un reconocimiento oficial».
Entre 1940 y 1950, el gobierno al observar esta labor decidió otorgar a las instituciones educativas permisos para poder transmitir a públicos masivos. Los permisos fueron no formales, es decir, «transmitir temas de divulgación de conocimientos, culturales y científicos, sin fines políticos ni lucrativos».
Así es como se estableció en México Radio UNAM, la primera estación de radio de este tipo. Posteriormente en 1949 se incorporaron 10 universidades que transmitían a través de frecuencias permisionadas y para 2004 había 70, entre ellas Radio BUAP.
Entre los retos que enfrentan estos espacios radiofónicos está el transmitir sin fines políticos, puesto que la sociedad actual demanda radios que politicen, lo que significa estar «enterados, informados y capaces de tomar una decisión adecuada», destacó.
Recalcó que los ciudadanos tienen que estar informados, por lo que «la radio universitaria contribuirá a que la sociedad mejore su entorno y tome una posición política ante asuntos actuales», tal es el caso ante asuntos de derechos humanos, la modificada Ley laboral y aspectos culturales como el ser tolerantes ante manifestaciones.
Benítez de la Torre indicó que otro de sus retos es incorporar a los estudiantes en la realización de programas radiofónicos. «La mayoría de los programas están hechos por profesores y no por alumnos, por el miedo que se salgan del contexto, limitando así su oportunidad de expresar libremente sus ideas».
Añadió que para incorporar a los estudiantes, «se debe capacitarlos para que se conviertan en expertos periodistas y emisores, que investiguen, discriminen información, efectúen en balance de la misma y tengan así sus propios espacios de expresión para atraer a públicos más jóvenes».
Una acción que complementa este proceso que «las universidades implementen radios por Internet, para que sean espacios de preparación de los estudiantes, donde pulirán sus proyectos y después al estar listos se transmitan de manera análoga».
«Este es un camino adecuado para que más jóvenes tengan acceso a radios que tienen permisos del gobierno para transmitir», finalizó la académica.