FERNANDO JAVIER INCHAUSTEGUI CALDERON
finchaustegui@gmail.com
La realidad del 41% de mexicanos
- 49 millones 844 mil 324 personas no les alcanzó para comprar los productos de la canasta básica
- 50 por ciento de la población en nueve entidades del país vive en pobreza laboral: Guerrero, Morelos, Oaxaca, San Luis Potosí, Tlaxcala, Veracruz, Zacatecas, Chiapas y Puebla.
- El costo mensual de la canasta alimentaria en las zonas rurales es de 955.46 pesos, mientras que en las zonas urbanas el costo asciende a mil 355.18 pesos.
La pobreza laboral en México continua a la alza a pesar de medidas para combatir la pobreza. La pobreza laboral se define como las personas que tienen empleo pero que viven en hogares en los que sus ingresos están por debajo del 60 % de la mediana de renta del conjunto de hogares, cifra en la que se establece ese umbral de riesgo de pobreza.
En el primer trimestre de 2016, a, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). La pobreza laboral en México aumentó a 1.0742 por ciento en el primer trimestre de 2016 respecto al mismo periodo de 2015 cuando era de 1.0628 por ciento, lo que implicó que en los primeros tres meses del año el 41.7 por ciento de la población no pudo comprar los productos de la canasta alimentaria con sus ingresos.
En los últimos 16 años las condiciones económicas y de desigualdad en México se recrudecieron en gran medida porque el tema de la pobreza no fue una prioridad en la agenda presidencial de los panistas Vicente Fox [2000-2006], Felipe Calderón [2006-2012], así como tampoco lo es ahora con el Presidente Enrique Peña Nieto.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, presentó recientemente el Índice de Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP), el cual señala que el poder adquisitivo disminuyó en nuestro país a partir de 2008 cuando fluctuaba alrededor de 34 por ciento. Pero se observa también que a partir de 2015 el poder adquisitivo ha tenido una recuperación, derivado sobre todo de la menor inflación en ese año.
La canasta alimentaria determinada como el órgano encargado de medir la pobreza en México es diferente para los hogares en zonas rurales y urbanas. Por ejemplo, para las zonas rurales incluye tortilla, arroz, pollo, leche y huevo, mientras que para las zonas urbanas aumentan algunos productos como carnes procesadas, quesos y alimentos preparados para consumir en casa.
El índice de la pobreza laboral disminuyó del último trimestre de 2015 al primer trimestre de 2016, pasó de 1.0817 a 1.0742, pero comparado con el mismo periodo del año anterior se incrementó.
De acuerdo con datos del Coneval, nueve estados tienen al 50 por ciento de su población en pobreza laboral: Guerrero ( 62.4 por ciento), Morelos (52.4 por ciento), Oaxaca (63.2 por ciento), San Luis Potosí (52.9 por ciento), Tlaxcala (50.6 por ciento), Veracruz (53.9 por ciento), Zacatecas (57.4 por ciento), Chiapas (67.8 por ciento) y Puebla (51.4 por ciento).
En las últimas dos décadas, la pobreza no se redujo en México. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), esto se debe a que la tasa de crecimiento de la economía y la distribución desigual de los ingresos no ha cambiado. Más de la mitad de la población vive en pobreza en 11 estados, muchos, con el riesgo de caer en la pobreza extrema.
Así, México es el único país latinoamericano que registra una tendencia regresiva en materia de reducción de pobreza y es la segunda Nación más desigual, tan sólo después de Chile; los ingresos promedio del 10 por ciento de la población más rica, son 27 veces más altos que los del 10 por ciento más pobre.
La pobreza debe eliminarse porque genera un ciclo vicioso en el que por falta de recursos los individuos no pueden acceder a alimentos, educación, transporte y por tanto, no pueden generar recursos para salir de esta situación.
Es fundamental realizar cambios en las políticas públicas de combate a la pobreza, es necesario crear una nueva estructura que cuenta con un sistema universal de protección social, que incluya salud, educación, pensiones, seguros contra catástrofes y de desempleo; que ligue realmente el aparato productivo con el sistema educativo, porque actualmente no hay una correlación entre éstos para incrementar la productividad, y que permita elevar los salarios.




