Antes los materiales didácticos tradicionales eran los rota folios y el pizarrón, actualmente la tecnología está inmersa en su producción, puesto que por medio de la computadora se elaboran diversos materiales electrónicos y con Internet se tiene la posibilidad de transmitir las clases a distancia, indicó Jaime Muñoz Arteaga, académico de la Universidad Autónoma de Aguascalientes.
De esta forma, el acto de realizar preguntas en clase se modifica, porque ahora también es por videoconferencias, donde incluso los contenidos están disponibles en algún lugar de la nube. «El problema que enfrentan los docentes es la elaboración de materiales para el aprendizaje del alumno, surgiendo una nueva complejidad no esperada».
Durante su participación en el Primer Congreso Nacional de Tecnologías en la Educación, que realiza la Facultad de Ciencias de la Computación de la BUAP, señaló que para el desarrollo de los materiales el docente debe de considerar dividir las clases en temas e incluir los objetos de aprendizaje, los cuales representan una unidad del conocimiento en un área de la ciencia, basado en fundamentos pedagógicos y tecnológicos.
Estos objetos de aprendizaje, abundó, deben de comprender una parte teórica (fundamentos), actividades, temas relacionados para reforzar el aprendizaje y una evaluación, a través de preguntas abiertas, cerradas o discusiones en grupo. Además éstos deben ser reutilizables, accesibles e interoperables.
El académico expuso que algunos materiales didácticos digitales que permite la Web 2.0 es la implementación de Wikis, weblogs, videoblogs, podcast, Web presentaciones, documentos compartidos, así como toda una serie de recursos.
Al detallar los recursos educativos abiertos, definió a éstos como «los recursos para enseñanza, aprendizaje e investigación, que residen en un sitio de dominio público o que se han publicado bajo una licencia de propiedad intelectual, que permite a otras personas su uso libre o con propósitos diferentes a los que contempló su autor.
Muñoz Arteaga dijo que sus características son estar a disposición de cualquiera que tenga acceso a la Red, tener un objetivo educativo claramente especificado y ser editable.
Para realizar uno se requiere de contenidos educativos (son el qué), mismos que constituyen unidades de información; herramientas (que son el cómo), representan el soporte tecnológico a través de sistemas para crear o mejorar contenidos educativos, tales como plataformas, redes sociales y software libre.
Por último está el con qué, que son los recursos de implementación, es decir, los mecanismos que regulan, recomiendan y orientan en su utilización, de cara a las restricciones de propiedad intelectual que pudieran tener. «Los representan los repositorios, bases de conocimientos, licencias y el Creative Common», finalizó.



