David Bautista Santiago.-
El actual gobierno se ha caracterizado por varias políticas que tienen como objetivo conservar el poder que detenta y ampliarlo a todos los niveles de gobierno y en las diversas instituciones políticas y académicas, a semejanza de un pulpo atrapando a su presa. Las dos instituciones, de gran importancia nacional, que desde el comienzo de la 4T vienen resistiéndose a ser doblegadas o a quedar sujetas a los caprichos presidenciales, han sido la UNAM y el INE, que han debido enfrentar toda una ola de desprestigio y calumnias, con el claro propósito de quitar a las autoridades actuales para sustituirlas por sus leales.
La compra de conciencias con programas que buscan mantener a los más necesitados votando por la 4T, pero que no terminan con su miseria. Desde el inicio de la administración del obradorismo, so pretexto de quitar a los “intermediarios” y entregar los “apoyos” de manera directa, desparecieron programas que permitían a la gente paliar un poco su pobreza. Arguyendo que se trata de evitar los “moches”, corrupción y la “manipulación política”, se terminó en 2019, con el Ramo 23, partida presupuestal que servía para la construcción de escuelas, carreteras, pavimentar calles, introducir sistemas eléctricos y de agua potable; los colonos y campesinos que alcanzaron este “beneficio” reciben de manera bimestral 3 mil 850 pesos, pero ya no podrán, con este recurso, comprar medicinas, comprar la canasta básica, comprar todo lo necesario para la educación de sus hijos, ni mucho menos adoquinar o pavimentar sus calles y carreteras, los que no cuentan con la red de electricidad o drenaje no podrán acceder a ellos, las clínicas y hospitales seguirán careciendo de personal y medicamentos, las escuelas seguirán en las mismas condiciones y careciendo de insumos para evitar nuevos contagios de Covid-19. La eliminación del Ramo 23 fue aprobada por los diputados de Morena, el PT y el Verde, los cuales obedecen al presidente y no a las necesidades del pueblo.
El presidente sabe bien que el respaldo que tiene ahora es gracias en buena medida a los apoyos monetarios que entrega, a los pobladores que lamentablemente están cegados por su miseria y falta de conciencia política. Pero esto no puede ser eterno: la economía camina hacia la recesión, cada vez hay más desempleados, el campo está abandonado, la educación está cada vez peor; estos factores harán que el pueblo identifique tarde o temprano, lo que es verdaderamente a la 4T que la lleva al país hacia un precipicio, y llegará el momento en que los “beneficiarios” de esos programas exijan resultados que verdaderamente los beneficien y no dinero en efectivo.
La constante propaganda oficialista, que dibuja una realidad falsa y que, desde antes de la toma del poder por la 4T, el presidente sabía que debía de extender con su versión, su postura, “sus datos” y sus “ideales”, no ha dejado de realizarse a través de las “mañaneras”, conferencias con las que siempre cuenta con un foro para denostar a sus críticos y para defender a sus allegados, aunque estén hundidos en un mar de corrupción. La mañanera le ha servido y le sirve para ese propósito y para mucho más, pues en ella se deslegitiman las diversas luchas sociales que se han dado en estos tres últimos años; se calumnian a personajes, organizaciones sociales e instituciones. En este espacio el mandatario ha mentido 61 mil veces, esto es, un promedio de 89 mentiras en cada mañanera, de acuerdo con datos obtenidos por la consultora política SPIN, en el periodo de estudio que abarcó del 1 de diciembre de 2018, al 31 de agosto de 2021.
¿Para esto querían gobernar? ¿Para mantenernos en la miseria? ¿Para mentirnos? Es tarea de todos exigirle al gobierno resultados que beneficien realmente a todo el pueblo. La realidad nos está obligando, nos obligará tarde o temprano a despertar del marasmo en el que nos encontramos, esperemos que no sea muy tarde porque las consecuencias son y serán terribles.












