En la edición 34 de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), efectuada del 7 al 17 de noviembre en el Centro Nacional de las Artes (Cenart), los dos espacios que instaló el Programa Nacional Salas de Lectura (PNSL) de la Dirección General de Publicaciones (DGP) del Conaculta recibieron en conjunto a más de 75 mil visitantes, quienes tuvieron la oportunidad de aproximarse a la experiencia de leer desde la forma más tradicional, el libro impreso, hasta las diversas variantes que ofrecen las herramientas digitales.
Además de instalar su tradicional Sala de Lectura (en un área de 100 metros cuadrados con más de 600 libros en papel y en soporte digital, así como actividades de fomento a la lectura) la DGP, a través del Programa Nacional Salas de Lectura (PNSL), diseñó y montó por primera ocasión una Sala de Lectura Interactiva (SLI).
Durante los 11 días de actividades de la feria, 38 mil 755 personas hicieron uso de este nuevo espacio, en el que tuvieron acceso directo a aplicaciones, libros electrónicos, audioramas, textos interactivos, así como otros recursos en soporte digital, además de talleres.
Por su parte, el Centro de Lectura que el Programa Nacional de Salas de Lectura abre cada año en la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil fue visitado por 36 mil 491 visitantes de todas las edades.
La SLI estuvo dividida en cuatro zonas: El escenario principal fue nombrado Ladera Este, en memoria de Octavio Paz; a la zona para niños se le llamó Rayuela, en homenaje a Julio Cortázar; el espacio para jóvenes fue definido como El Gran Gocodrilo, dedicado al poeta Efraín Huerta; mientras que la mesa de talleres recibió el nombre de Material de sueños, en honor de José Revueltas.
En el escenario principal tuvieron lugar presentaciones de libros digitales e interactivos, lecturas colectivas como la realizada el 12 de noviembre, Día Nacional del Libro, para recordar a José Revueltas por el Centenario de su Natalicio, y charlas como los booktubers, jóvenes que a través de Youtube hacen promoción y difusión de sus lecturas.
En el espacio para niños de Rayuela se contó dispositivos como tabletas electrónicas con aplicaciones de Alas y Raíces y otros grupos creativos, como la denominada Haikumático, donde el usuario pudo jugar e interactuar en la creación de haikus.
Mientras que en El Gran Cocodrilo también estuvieron disponibles tabletas con un gran acervo de libros interactivos, algunos pertenecientes al Instituto Tlaxcalteca de Cultura, así como islas de audio, donde se ofrecieron fragmentos, lecturas, relatos, narraciones y cápsulas de autores de Colima y materiales de la Secretaría de Cultura de esa entidad.
En las islas de audio se contó con audioramas y cápsulas de programas infantiles como De puntitas de Radio Educación y finalmente, en la mesa Material de sueños se impartió una gran variedad de talleres para niños y jóvenes.
Adicionalmente, la Sala de Lectura Interactiva lanzó dos iniciativas: el concurso de literatura breve Tuit por viaje que, junto con la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal y el Sistema de Transporte Colectivo Metro, invitó el pasado 12 de noviembre a los metronautas a enviar frases de no más de 140 caracteres.
El sábado 15 de noviembre, el escritor Antonio Ramos creó una novela, conectado a través de Internet. Mediante la página del PNSL y sus cuentas de Facebook y Twitter, los visitantes podían seguir en vivo este proceso e incluso intervenir en la creación del relato, con sugerencias de personajes y giros en la historia.
Las cifras de visitantes atendidos en ambos espacios durante la 34 Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, organizada por la DGP del Conaculta, muestran la gran aceptación de las propuestas con que el Programa Nacional de Salas de Lectura busca acercar al mayor número de ciudadanos a la experiencia lectora.













