Los informes de los presidentes municipales
De acuerdo con lo que establece la Ley Orgánica Municipal, los presidentes de los 217 municipios del estado, deberán rendir anualmente un informe detallado sobre el estado que guarda su administración, los logros alcanzados y los proyectos que se tienen en mente para lograr el avance de los habitantes de sus respectivas jurisdicciones.
Como normalmente ocurre en política, hay gobernantes buenos, regulares y malos.
No todos los presidentes municipales o alcaldes, como también se les llama, son malos, pero tampoco lo son todos buenos. Hay de todo.
Los informes son siempre positivos: se informa de muchos logros, de avances que muchas veces no se notan y de inversiones que no se ven. Pero en algunos casos esos informes son realistas y se habla con la verdad, aunque sean los menos.
Desde que los municipios reciben respetables cantidades de dinero de la Federación y del Estado como subsidios, las cosas han cambiado incluso las actitudes.
En los años cuarenta, cincuenta o sesenta, ser presidente municipal, incluso de un municipio grande, era un verdadero tormento. No tenían dinero para nada y los alcaldes y sus regidores, percibían sueldos de salario mínimo o menos.
Pero eso no era todo: tenían que andar mendigando apoyos u obras de beneficio colectivo al gobernador en turno y en el caso de los municipios importantes como Puebla por ejemplo, al Presidente de la República.
En Puebla se registró un caso paradigmático: el municipio de Cuahutinchan, entre Tepeaca y Tecali, que por cierto, tiene un convento del siglo XVI digno de admirarse, aunque está descuidado, recibía un subsidio del gobierno estatal tan pequeño, que por acuerdo del Cabildo, se cobraba cuando se habían acumulado varios meses, pues mandar a un propio, el tesorero municipal, a retirar la cantidad que se le destinaba cada mes, a la Tesorería del Estado, resultaba contraproducente.
Bueno, pues en una ocasión en que se habían acumulado tres meses, vino el tesorero, pero tuvo que esperar un buen tiempo para ser atendido y cuando ya con el dinero en la mano, quiso regresar a su pueblo, la última corrida se había ido y tuvo que quedarse, teniendo que pagar cena, hotel y al día siguiente el desayuno….y se le acabó el dinero.
Al regresar a Cuahutinchan, el ayuntamiento ya le debía 10 pesos.
En el gobierno de Miguel de la Madrid empezaron a cambiar las cosas y ahora todo mundo se pelea por ser presidente de algún municipio, aunque sea de los siete que tienen menos de mil habitantes; de los doce que tienen menos de dos mil o de los veinte que tienen menos de tres mil.
Ahora hay municipios de regular tamaño, que reciben varios millones de pesos mensualmente, con los que se pagan los gastos de administración y se deben cubrir los costos de las obras de beneficio social que se realicen, así como al mantenimiento de escuelas y a impulsar actividades productivas principalmente en el medio rural..
Pero no todos utilizan esos recursos en forma conveniente. Hay quienes sí, sobre todo los que tienen intenciones de “hacer carrera política” o quienes tienen verdadero cariño por su pueblo y lo quieren ver mejor en todos sentidos.
Otros mejoran su situación económica personal y la de sus regidores, cuando quieren que éstos les aprueben todo lo que a ellos se les ocurre o que ignoren algunos abusos que llegaran a cometer o que cometen frecuentemente.
Hay ayuntamientos medianos o menos que medianos, en los que quienes los integran, presidente, regidores y síndico, se asignan sueldos que resultan exorbitantes en el medio al que pertenecen y lo peor es que se acostumbran al dinero fácil y luego ya quieren permanecer en un puesto político para siempre.
Otros se meten en problemas porque no les salen las cuentas y otros más, porque con el dinero les dio por arreglar y ampliar su vivienda y también por comprar un vehículo, generalmente una camioneta o hasta de cambiar de mujer. Al finalizar el sexenio del gobernador Melquiades Morales Flores, cerca de 30 de los presidentes municipales salientes, enfrentaban un juicio de divorcio.
Hay que reconocer que cada vez el gobierno estatal, a través Auditoría Superior del Estado, tiene un mayor control del gasto que cada ayuntamiento realiza y que algunos de ellos, ya lo hemos visto, pueden ir hasta la cárcel, si las cuentas no están suficientemente comprobadas.
El municipio es la célula básica de nuestra organización política. Debe ser apoyado convenientemente, pero también supervisado, vigilado para evitar abusos. Es la autoridad con la que el ciudadano común, tiene mayor relación.
Nos informan el Frente Cívico Popular y los Transportistas Unidos del Valle de la Malinche, que hoy cerrarán de las 9 a las 11 horas, la carretera que comunica a Puebla con Amozoc, frente al centro de salud de esa población, para presionar a las autoridades a que les hagan caso.
Resulta que como manejan pipas trasportadoras de agua, los han acusado de transportar combustible robado y por esa razón sufren el acoso de la Policía Federal.
Ellos han recurrido a diversas instancias para pedir que los investiguen, que revisen sus vehículos para demostrar que lo único que transportan es agua, pero nunca han recibido respuesta positiva a su petición.
Dicen que desde 2012, les han sido secuestradas diez pipas y que aunque ellos tienen plenamente ubicado el sitio donde esas pipas han sido llevadas, nadie les apoya para su recuperación o para investigar esos casos.
Ahora harán ese cierre para exigir que se les atienda. Están pidiendo hablar con el coordinador de la Policía Federal en el Estado, Adalberto Barrales Arcos. Si no les hacen caso, continuarán con sus movilizaciones.








