Los problemas de Morena

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Se acerca peligrosamente para el partido en el poder en México, el 2021, año en que habrá elecciones para elegir nuevos diputados al Congreso de la Unión, nuevos gobernadores en varios estados de la república; nuevos congresos locales y nuevos ayuntamientos en numerosas entidades, entre ellas Puebla.

           Morena es un nuevo partido en el panorama político del país. Está conformado por ex militantes de otras formaciones políticas: perredistas, priístas y hasta panistas, y tal vez eso ha impedido que su conformación como partido político, esté ya debidamente consolidada: carece de una línea ideológica común; todavía carece de estructura y lógicamente de organización.

            Sus militantes, muchos de ellos ocupan posiciones de poder dentro de los gobiernos federal, estatales y municipales, y sus actuaciones dejan mucho que desear, bien por inexperiencia o porque carecen de disciplina partidista pues pertenecen a una organización, que todavía no puede considerarse como partido.

           En Puebla tiene diputados que supuestamente son políticos experimentados y que sin embargo, han demostrado en los hechos, no tener ni el conocimiento, ni la humildad necesarias, para ser buenos servidores públicos. Su comportamiento ha sido soberbio y arbitrario, como si sintieran que el Presidente Andrés Manuel López Obrador, les debe su triunfo, es decir, sienten que los más de 30 millones de votos que recibió el mandatario, fueran producto de prestigio personal (que no lo tienen) del trabajo político y social, (que tampoco tienen) de ellos, como arribistas, pues han militado en varios partidos en busca de chambas jugosas que creen merecer.

           Hay presidentes municipales en varios de los principales municipios de la entidad, (hombres y mujeres) que en el poco tiempo que llevan en el poder, han abusado de éste o no han sabido ejercerlo como es debido, pese a sus desplantes. El caso de la presidenta municipal de esta capital, es una muestra de lo que decimos. Los problemas de la ciudad no se han resuelto pese a haber dinero suficiente para hacerlo, pero la alcaldesa no ha ejercido ese presupuesto, porque no sabe cómo hacerlo.

            Finalmente, el partido que no acaba de ser “Movimiento” se enfrenta a problemas internos, agravados ahora con motivo de la próxima elección de la nueva dirigencia nacional, muy necesaria para poner orden en todo lo que comentamos.

            No todos los perredistas lo están haciendo mal, pero son los que más se notan.

             Gabriel Biestro Medinilla, el líder del Congreso del Estado, es uno de los que se han puesto las pilas y de un desconocido en el medio político que era, ha pasado a ser no solo un morenista conocido, sino reconocido por sus aciertos, por su mesura, por su comportamiento como representante popular y como líder del Congreso local. Eso es lo que falta: que los militantes de Morena se asuman como miembros del partido en el poder y apoyen las políticas propuestas por los jefes de los ejecutivos federal y local (Andrés Manuel López Obrador y Miguel Barbosa Huerta) para lograr la Cuarta Transformación del país, que no es cosa fácil, pues fueron muchos años de dominio de lo que el propio Presidente ha llamado “la mafia del poder” como para que esa mafia acepte tranquilamente irse avergonzada de su actuación al frente del gobierno de México, a descansar tranquilamente a su casa.

               Para que la Cuarta Transformación sea una realidad, el apoyo, no de palabra sino en los hechos, de los “morenistas”, es indispensable. De lo contrario, si las cosas siguen como van, pueden perder la mayoría en el Congreso federal y en los congresos locales donde también la tienen.

               Si ya están metidos en esto, deben tener un comportamiento personal adecuado a las nuevas circunstancias que se viven en el país. Los opositores a la 4-T, van a aprovechar todos sus errores, todas sus incongruencias para voltearles a las clases populares que han venido apoyando al nuevo gobierno.

               Ya se habrá dado cuenta, que los ex presidentes priístas se mantienen alejados del escenario público, excepción del último mandatario de origen tricolor, Enrique Peña Nieto, que anda como adolescente paseándose con  su nueva compañera por diversas partes del mundo gozando de su riqueza para la que todos hemos cooperado.

              Los dos ex presidentes panistas, por el contrario, andan queriendo tener comunicación con el “populacho” el que poco les importó cuando estuvieron en el poder y ahora los rechaza. Fox y Calderón, están contribuyendo a hundir más al panismo, pues además de hacer críticas insensatas y tratar de asumir el papel de salvadores de la patria, lo único que lograr es que la población recuerde que durante sus respectivos gobiernos, contribuyeron a agravar las cosas, no hicieron su tarea y los problemas del país, muy graves ya, se agrandaron: surgió la violencia, la inseguridad, se agudizó la crisis económica, se deterioró más el sistema educativo, se deterioró la política internacional de México y millones de mexicanos tuvieron que irse a trabajar a los Estados Unidos pues en México, reinaba el desempleo y el campo estaba abandonado.

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