Un infarto cerebral se produce por una falta de riego sanguíneo al cerebro ocasionado por un coagulo de sangre. Cuando dicha obstrucción sucede, las células del cerebro se quedan sin oxígeno, se vuelven incapaces de cumplir su función y mueren rápidamente; es por ello que las afectaciones de éste suceso son diferentes en cada persona, dependiendo del tipo de ataque, el área del cerebro afectada y el tiempo transcurrido hasta su atención hospitalaria.
Ante síntomas como adormecimiento o falta de fuerza de medio cuerpo que dura menos de una hora, pérdida repentina de la visión, dificultad para comprender o hablar; se debe actuar rápido pues en ocasiones el paciente lo calla y cuando llega con su médico los síntomas han pasado, sin embargo, se deja abierta la posibilidad de sufrir un infarto cerebral,
Así lo dio a conocer el doctor Guillermo Enríquez Coronel, neurólogo del Hospital de Especialidades «San José» del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Puebla, quien comentó que anteriormente se creía que este padecimiento se presentaba exclusivamente en personas adultas mayores, sin embargo actualmente se está detectando en personas de 40 a 60 años, incluso en jóvenes o niños.
Lo más importante es la prevención, ello se logra manteniendo bajos niveles de triglicéridos, evitando obesidad, hipertensión arterial, diabetes y, en el caso de padecer alguna de estas enfermedades crónicas degenerativas, seguir el tratamiento y recomendaciones médicas al pie de la letra.
El especialista precisó que la migraña favorece cinco veces más el infarto cerebral, así que un tratamiento para este trastorno debe ser especializado y recomendado por un médico, de lo contrario se atenta contra la salud.











