Ya no sé qué decir, ya no sé qué pensar, sólo lamento que nadie haya podido defender a Mara Fernanda, a Paulina Camargo, y a las más de 83 mujeres que han sido asesinadas en lo que va del año en el estado de Puebla.
Niñas, sí, por su corta edad, iniciando la vida, muchas estudiantes universitarias con un gran futuro por delante, otras jovencitas que estudiaban y trabajaban, jóvenes que se enamoraron de hombres, a los que amaron, sin saber que esos hombres no las amaban.
Se habla del machismo, sí, del dominio del hombre sobre la mujer, del que el hombre siempre se ha sentido superior a la mujer, fenómeno que no ha desparecido hoy en pleno siglo XXI, pero ¿del machismo parte esa maldad de tantos hombres hacia las mujeres? ¿ es que los hombres siempre serán así? así son en este siglo XXI, ¿así serán en el siglo 22, el 23, el 24, el 25 y hasta el fin? ¿nunca cambiarán?
¿Es que tienen que ver los sistemas, los modelos políticos y económicos para que muchos hombres sean así? ¿o simplemente es naturaleza humana de ser ángeles y demonios? Creo que en un buen sistema, en un sistema humanista, los hombres serían mejor, más conscientes, más buenos ¿o serían igual?
Lo que es cierto es que vivimos una descomposición social y el primer signo es la violencia, ¿pero la descomposición social es la causa de la agresión a las mujeres? A lo mejor cuando se va perdiendo el amor los hombres empiezan a odiar a las mujeres, pero también a los demás.
A lo mejor si el Estado se refunda, si empieza de cero, si proporciona oportunidades y beneficios a todos, es probable que las agresiones a las mujeres bajen, bastaría ver qué sucede por ejemplo en naciones más avanzadas para comprobarlo.
Lo cierto es que hoy vivimos esta realidad en Puebla y el país, muchas vidas de mujeres se nos van, muchas niñas son asesinadas casi todos los días, o por lo menos todos los días son agredidas por los hombres, y queremos que esto ya no pase ¿qué podemos hacer? Qué se puede hacer? Un alerta de género ayuda pero no resuelve el problema, sólo sirve para localizarlas en forma más rápida cuando son desaparecidas, pero lo que se necesita es que no sean agredidas por sus parejas o por cualquier hombre como fue el caso de Mara Fernanda, eso es lo que se necesita.
Pero ¿no se puede? ¿no es posible que haya sólo hombres buenos, amables, amorosos con sus parejas? ¿Hombres que nunca las agredan bajo cualquier circunstancia? ¿eso no se puede, nunca se podrá? Sí se puede si gobierno y sociedad caminan unidos.
Si es imposible ninguna mujer tendría garantizado que nunca sería agredida, pues el hombre con quien comparte momentos, días, meses y años, puede cambiar en cualquier momento su amor por odio.
¿Es que la educación, la cultura, no puede ayudar a los hombres a ser buenos, a sentir y prodigar amor? Si la educación no puede ser transformadora de hombres, entonces ¿para qué sirve?
Mara Fernanda fue agredida por un hombre sin cultura, sin formación, pero ¿habría sido lo mismo su hubiera sido un maestro en ciencias? Lo más seguro es que sí.
Y la religión, las religiones, ¿qué hacen para que haya hombres buenos? por lo visto nada, nada han logrado, el mensaje de Jesucristo no ha impactado en los hombres, escuchan sus enseñanzas, su llamado de amarás a tu prójimo como a ti mismo, no matarás, no engañarás, pero sólo lo escuchan, no lo aplican, los católicos van a misa, dan gracias al Señor, pero cuando salen siguen siendo los mismos.
Mara, Paulina, y las más de 80 mujeres que sólo en este año han sido asesinadas, no volverán, pero su vida no será suficiente para que paren las agresiones, habrá más porque los malos hombres las seguirán matando, ellos no escuchan, no entienden nada, no escuchan nada, el odio en determinado momento los domina, los envuelve, los transforma, de ángeles pasan a demonios incontrolables.
Lo que queda es proteger a las niñas, a las jóvenes, padres de familia, no las dejen solas, pregúntenles constantemente cómo va la relación con su novio, esposo, si es que se han casado, o viven en unión libre, estén pendientes de ellas los más posible que se pueda, sus hijas están en peligro constante, saben muy bien que por ejemplo acudir a antros no es bueno, son centros de perdición, ahí sólo hay alcohol, tabaco, drogas y hasta peleas.
Y ustedes niñas, cuando vean que las cosas se empiezan a complicar con sus parejas, o con quien sea, estén donde estén, prevengan situaciones difíciles, tomen sus medidas, hagan todo lo que esté a su alcance, es su vida la que tienen que defender porque en esos momentos estarán solas, no llegará nadie que las pueda defender, luchen hasta el fin. La sociedad, su familia, los amigos, el gobierno, estarán haciendo algo, pero en ese momento nadie estará con ustedes, luchen hasta donde puedan, aun cuando su fuerza física sea inferior.
No, por supuesto, no se puede generalizar, no todos los hombres son malos, aún hay hombres buenos, cariñosos, amorosos con sus parejas, sus hijos, y con todos, a ellos mi admiración y respeto, si como ellos fueran todos los hombres, no habría ni una sola mujer agredida.
Admiro a los hombres buenos, y a los malos le pido al Señor que los convierta en buenos para que amen a sus novias, esposas, hijos, amigos, a todos. Sin embargo, la maldad ronda por todos lados, “hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis”, decía Sor Juana Inés de la Cruz en el siglo XVII.







