Katmandú.- El gobierno de Nepal declaró hoy que carece de recursos para dar cobijo a más de un millón de personas que perdieron parcial o totalmente sus hogares durante dos terremotos recientes.
Con ese motivo, decenas de miles continúan durmiendo a la intemperie, lo cual, a menos de dos semanas de iniciarse las lluvias del monzón, agregan un peligro latente de enfermedades y otros males.
Uno de los casos más evidentes lo refleja Phurba Sherpa, quien perdió su negocio de venta de té y ahora pasa las noches con su esposa y otras nueve personas, bajo una lona en un campo de una escuela en las afueras de la capital.
«He perdido todo. Mi casa, tienda y todas mis posesiones. Soy un refugiado en mi propio país», precisó Sherpa, de 28 años de edad, y uno de los centenares que viajaron 110 kilómetros desde Tatopani, un pueblo en la frontera con China, a Thali cerca de Katmandú.
«No tenemos ningún lugar para ir y estas láminas de plástico no resultarán suficientes para contener las lluvias», indicó.
Los dos movimientos telúricos en Nepal, uno, el 25 de abril, y el siguiente, el 12 de mayo, causaron la muerte a más de ocho mil 600 personas y heridas a más de 20 mil.
Las organizaciones humanitarias emitieron avisos sobre la posible propagación de enfermedades y el riesgo de más deslizamientos de tierra en un país mal equipado para ayudar a los más necesitados.
El gobierno de Nepal solo recaudó 70 de los 200 millones de dólares que solicitó para dar atención a personas sin hogar y, en especial con vistas a cobijar a más de un millón antes de que comience la temporada lluviosa.





