Washington.- El ex fiscal general estadounidense Michael Mukasey negó hoy que la investigación sobre el servidor de correo electrónico privado de la candidata demócrata a las elecciones de 2016 Hillary Clinton sea partidista.
En declaraciones al programa televisiva Fox News Sunday, el magistrado abordó uno de los asuntos más candentes de la última semana en el país por sus implicaciones contra las aspiraciones de la ex secretaria de Estado de llegar a la presidencia.
Mukasey indicó que la investigación que encamina la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Justicia «está justificada», dado el impacto que tuvo Clinton desde su cargo para la seguridad nacional.
Puntualizó que la pesquisa no es una «caza de brujas» y rechazó las afirmaciones de que las investigaciones del FBI están más preocupadas con el dispositivo de almacenamiento privado de Clinton que en la ex primera dama en sí misma.
Según el abogado, los federales estadounidenses tienen una larga historia de investigaciones imparciales, lo que acentúa el criterio de que ahora están en el centro de atención rumbo a los comicios presidenciales de 2016.
El almacenamiento de mensajes oficiales por parte de la exsecretaria de Estado Hillary Clinton en un servidor privado es hoy un fantasma que amenaza sus aspiraciones presidenciales en Estados Unidos.
Este jueves el juez federal de distrito Emmet Sullivan durante una audiencia añadió más fuego a la controversia cuando aseguró que la favorita demócrata en la carrera por la presidencia del país violó la política gubernamental.
Sullivan señaló que las acciones de Clinton complicaron la capacidad del Departamento de Estado para responder a las solicitudes de registros sobre diversos temas y ordenó al Departamento de Estado seguir en contacto con el FBI para determinar si el servidor privado que utilizó contiene registros oficiales que la incriminarían en una acción judicial.
Las aseveraciones del magistrado ocurren en momentos en que la campaña de la fémina trata de desligarse del problema que es usado por los republicanos desde hace meses con fines políticos para hacer declinar su favoritismo tanto en las primarias demócratas como para las elecciones presidenciales.
La exfuncionaria, mientras tanto mantiene su guión de que el uso de una cuenta de correo electrónico privado durante sus cuatro años como secretaria de Estado fue legal y que la política del Departamento de Estado, en el momento no prohibía su uso para asuntos oficiales.
Mientras tanto, el FBI prosigue una investigación para determinar si hay elementos que la incriminen, un objetivo que persiguen sus opositores republicanos, acusados desde hace varios meses por tratar de politizar el asunto.






