Tan solo unos minutos después de que se registrará el sismo en Guerrero, el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX) dio a conocer a través de sus redes sociales la razón por la que el mecanismo de alerta para la ciudadanía en este tipo de casos no se activo:
“El SASMEX detectó un sismo que No Ameritó aviso de Alerta porque la energía radiada por el sismo durante los primeros segundos no superó los niveles de activación. Es posible que el epicentro se localice dentro del círculo rojo».
La revisión de los datos preliminares concluyó que el sismo no ameritaba la emisión de alerta en las ciudades protegidas por el sistema, ya que no implicaba un peligro relevante. El sensor más próximo al epicentro, según el organismo, se localizó a 18 kilómetros al suroeste de Ometepec.
El SASMEX opera con una red de sensores distribuidos en zonas de alto riesgo sísmico. Cada sensor monitorea un radio de aproximadamente 90 km y, en los primeros segundos tras detectar un movimiento, estima la magnitud del sismo. Con esos datos, el sistema calcula la distancia entre el epicentro y cada ciudad para decidir si emite o no la alerta.
La alerta se dispara cuando se cumplen estas condiciones:
Energía mínima detectada. Al menos dos estaciones deben superar los niveles de energía preestablecidos en los primeros segundos de detección.
Estimación de energía suficiente. El sistema evalúa la energía proyectada del sismo y la compara contra umbrales definidos.
Magnitud y distancia combinadas. Se aplican tres criterios según la cercanía a la ciudad a alertar:
Magnitud mayor a 5 que ocurra a no más de 200 km.
Magnitud mayor a 6 que ocurra a más de 350 km.
Magnitud mayor a 5.5 que ocurra a no más de 350 km.
El sistema no emite aviso cuando el sismo ocurre fuera de la zona de cobertura del SASMEX, cuando el epicentro está demasiado lejos de la ciudad en cuestión, o cuando las estimaciones de energía no alcanzan los niveles mínimos establecidos.
El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX®) emite avisos preventivos que llegan a millones de personas en las zonas de mayor riesgo sísmico del país. Su cobertura abarca nueve ciudades distribuidas en el centro, sur y occidente de México, y protege a más de 25 millones de habitantes.
Los estados y ciudades donde opera la alerta son:
Ciudad de México
Puebla, Puebla
Acapulco, Guerrero
Chilpancingo, Guerrero
Morelia, Michoacán
Oaxaca, Oaxaca
Toluca, Estado de México
Cuernavaca, Morelos (redifunde el aviso de la Ciudad de México)
Colima, Colima
Después de un sismo, es común que muchas personas experimenten síntomas físicos como mareo, dolor de cabeza, náuseas y sensación de inestabilidad. Estos malestares suelen aparecer durante el movimiento telúrico y pueden persistir varios días después del evento. El sistema vestibular, ubicado en el oído interno y encargado del equilibrio, se ve afectado por el movimiento repetitivo, lo que genera desbalance y desorientación en el cuerpo.
En el plano emocional, el impacto de un sismo puede provocar cuadros de ansiedad, miedo intenso y estrés postraumático. Especialistas de la UNAM señalan que quienes atraviesan este tipo de trastorno pueden revivir mentalmente escenas traumáticas, experimentar flashbacks y sentir una constante sensación de peligro. En algunos casos, las personas recurren al aislamiento social o al consumo de sustancias para intentar controlar los síntomas.
El manejo de estas reacciones requiere atención y cuidado. Dormir bien, mantener redes de apoyo, hablar sobre lo vivido y limitar el consumo de noticias relacionadas con el sismo son medidas recomendadas para favorecer la recuperación. Si las emociones o molestias físicas no disminuyen con el paso del tiempo, es importante acudir con un profesional de la salud para recibir acompañamiento y evitar complicaciones a largo plazo.









