El tercer año de gobierno priísta, nada claro
Se inició ya el tercer año del gobierno emanado del Partido Revolucionario Institucional, en este año se cumple la primera mitad del sexenio, sin que se vea aún la luz al final del túnel.
Estamos en la recta final de primera mitad del sexenio, los más de 120 millones de mexicanos contemplamos un panorama nada claro, se ve gris, el país está lleno de problemas, ni siquiera existe un marco de seguridad, es lo que más falla en el país, todos los días hay sangre, muertos por todos lados, la paz no ha llegado aún y no se ve para cuándo.
El retorno al poder del Partido Revolucionario Institucional no ha sido espectacular, al llegar el partido se encontró con un país sumido en la violencia, con gobiernos estatales y municipales vinculados con el narcotráfico, los sucesos de Iguala, Guerrero, sólo mostraron cómo el crimen organizado está despachando desde las oficinas de gobierno.
Si muchos gobiernos locales y municipales están metidos en esa situación, estará complicado para el gobierno priísta corregir las cosas, si el enemigo está en el mismo poder, en los gobiernos estatales, municipales, en los congresos, ¿cómo le van a hacer?
Debe reconocerse que el PRI, el viejo partido, es el de mayor experiencia para gobernar, estuvo 70 años ininterrumpidos gobernando el país, lo que ningún partido político en el mundo ha logrado, en ese largo periodo de gobierno hizo de todo, desarrolló políticas materia de seguridad social, salud, educación, agricultura, vivienda, etc., pero también llevó al país a altos niveles de corrupción, de inflación y división interna, lo que condujo a magnicidios como el de Colosio, el partido había envejecido, lo que al final lo condujo a la derrota electoral para dar paso a la derecha, a la recalcitrante derecha.
El Partido Revolucionario Institucional desarrolló una economía mixta en la que participaba el Estado y el sector privado, el Estado llegó a tener más de mil cien empresas, hoy sólo tiene dos, a partir del gobierno de Miguel de la Madrid empezaron a ser vendidas y rematadas por Salinas de Gortari.
El PRI retorna con una economía de mercado al cien por ciento, en la que todo está en manos privadas, en la que incluso la educación y la salud están casi en manos privadas, y al dos únicas dos empresas del Estado están siendo privatizadas.
Como están las cosas, se observa que el viejo PRI no retorna a sus orígenes, más bien, impulsa el sistema o modelo de libre mercado, por eso la serie de reformas estructurales tienen es ese objetivo, fuera Estado y más iniciativa privada.
Si a casi tres años de gobierno priísta la cosas siguen igual o peor es porque el retorno del viejo partido no ha funcionado, y no ha funcionado porque sigue privilegiando al capital nacional y extranjero, todas las reformas hechas van en ese sentido.
El PRI, ese nuevo PRI en el poder se olvida de sus orígenes, nació cuando en el país aún había cenizas, pólvora, del proceso revolucionario, nació después de un movimiento armado originado por la sed de justicia y un estado de cosas que no podía sostenerse más.
El PRI nació para cambiar las cosas, y lo hizo, hizo grandes cambios, transformó al país, creó las bases del desarrollo, fortaleció la educación, la salud y el campo, apoyó a las grandes mayorías, al final cayó en la corrupción, pero lo grandes logros no se pueden negar.
Hoy en su retorno al poder el PRI se olvida de su pasado, apoya al neoliberalismo y se olvida de su compromiso social, los hechos, lo que sucede en el país a casi tres años de gobierno así lo demuestran.




