¿Equidad de género? ¿equidad?
Últimamente en México se ha hablado mucho sobre equidad de género, partidos políticos, organizaciones sociales, gobierno, empresas, medios de comunicación, universidades, todos hablan de equidad de género.
Se habla de equidad de género justo cuando más inequidad existe, cuando más agresiones se dan en contra de la mujer, cuando más injusticia se comete en contra del sector femenino.
Se habla de equidad de género cuando la participación de la mujer en los órganos de gobierno privado y público no va más allá del 20 por ciento, cuando el tema maternidad y embarazo se convierte en un obstáculo para miles de mujeres que buscan empleo o quieren conservarlo.
Se habla de equidad de género cuando crece la violencia familiar en la que la mujer es la más agredida física, verbal psicológicamente.
Se habla de equidad de género cuando el fenómeno feminicidio crece todos los días, porque son cientos y miles de mujeres las que son asesinadas por sus parejas, por hombres que se creen sus dueños.
Se habla de equidad de género cuando crece el fenómeno de trata de personas, en el que las mujeres son usadas como mercancía, explotadas sexualmente, lo que se convierte en un gran negocio para los explotadores.
Se habla de equidad de género cuando en las empresas e instituciones las mujeres sufren acoso sexual, y muchas veces para conservar sus empleos o ser contratadas son presionadas a ceder su cuerpo.
Se habla de equidad de género cuando en pleno siglo XXI el llamado machismo se niega a morir, los hombres aún creen que las mujeres son suyas, de su propiedad, y que puede hacer con ellas lo que quieran.
Se habla de equidad de género en un marco legal, con leyes aprobadas por los hombres que por mayoría integran los congresos, por lo tanto leyes que favorecen a los hombres.
Se habla de equidad de género cuando en México en toda su historia de nación independiente no ha sido gobernado por una mujer, cuando en los 31 estados y el Distrito Federal el número de mujeres que han gobernado se cuentan con los dedos de las manos y sobran, lo mismo puede decirse en los más de 2500 municipios del país, gobernados en más de un 80 por ciento por hombres, la misma realidad ocurre en las Cámaras federales y en los congresos locales.
Se habla de equidad de género en la iglesia, la que desde hace casi dos mil años es dominada y gobernada por hombres, la mujeres no tienen derecho a nada, salvo a ser mojas.
Se habla de equidad de género en partidos políticos dirigidos en su mayoría por hombres, a pesar de que hoy se habla del 50-50 en materia de candidaturas a puestos de elección popular, en los hechos no se cumple.
Se habla de equidad de género con una ley laboral que margina a las mujeres cuando están embarazadas, hecho por el que pueden perder su empleo, o bien las empresas les advierten que no quieren mujeres embarazadas porque se pierde producción, además, por supuesto, la edad, las quieren jóvenes y presentables.
Se habla de equidad de género cuando miles o millones de mujeres indígenas en el país, sufren la opresión de los hombres, la marginación y la pobreza, el maltrato y discriminación en las instituciones de gobierno.
Con esta realidad en México se habla de equidad de género, se celebra cada año del Día Internacional de la Mujer, en la que, oh contradicción, los hombres, funcionarios que son invitados a los eventos, hablan de los avances, de los derechos de la mujer, cuando son ellos los transgresores de los derechos de las mujeres.
La realidad es que estamos muy lejos de lograr una real equidad de género, ¿o es que nunca se podrá? ¿será que los hombres jamás verán a la mujer con los mismos derechos, o llevan ya en sus genes el dominio sobre ellas?
Es probable que en un futuro no lejano s e llegue a un alto nivel de desarrollo, de conciencia, de cultura, de cero violencia, de justicia, y se luche sólo para alcanzar la felicidad humana y la protección de los recursos, en el que no haya ya diferencias entre hombres y mujeres, pero ¿Será posible? ¿ o es un sueño imposible.












