Los pueblos duermen en el capitalismo salvaje
¿Será que el refresco de cola les ha creado adicción y los tiene controlados? ¿será que la televisión comercial los tiene en sus manos con su basura informativa y sus programas de concurso? ¿será que la telefonía celular y toda la tecnología de comunicación los tiene atrapados y entretenidos? ¿será que la misma educación más privada que pública les dice que no deben luchar por las causas sociales sino por las empresariales? ¿será porque el modelo controla a los millones de pobres mediante programas asistencialistas?
Pues será por lo que sea pero este pueblo está dormido, no desea despertar para defender lo suyo, sus derechos, su país, sus recursos, su libertad, el pueblo es arrastrado por el modelo económico, por el canto del las sirenas, es arrullado por las promesas de que lo mejor está por venir, y sigue esperando ese mañana que nunca llega.
Se ha dicho que el pueblo de México es muy solidario, que es un pueblo trabajador y de lucha, que tiene una historia llena de grandes acontecimientos, que tiene héroes, hombres y mujeres valientes que han tomado las grandes decisiones para la transformación del país.
Es cierto, pero hoy ese pueblo está dormido, o aparenta que está dormido, porque no se mueve, protesta en pequeñas porciones, sale a la calle en pequeños grupos y luego se vuelve a meter sus casas porque dice que no va arriesgar su trabajo, su relativa paz, por andar de revoltosos, dice que primero es la familia y después lo demás.
Este pueblo es sólo un gran crítico, en todos lados comenta todo lo que piensa y siente de lo que sucede en Puebla y el país, pero de ahí no pasa, no mueven nada, no se comprometen a nada, son buenos comentaristas, critican e inmediatamente vuelven a su telefonía móvil y a sus redes sociales, ahí dedican la mayor parte de su tiempo, mientras el país camina a un callejón sin salida.
En Puebla y el país se pierden lustros y décadas sin que se dé un cambio de rumbo para atender lo fundamental, se está deteriorando todo: la salud pública, la alimentación pública, la producción de alimentos, la educación pública, la vida animal y silvestre, el suelo agrícola, la actividad forestal, la calidad del aire en los centros urbanos, el crecimiento demográfico desbordado, los valores humanos por los suelos, la pérdida de humanismo, la creciente inseguridad, en fin, un estado y un país en problemas.
Los problemas de este estado y país no los va a resolver el modelo económico, éste no desea resolver nada, no tiene interés en resolverlo, tienen interés en barrer con todo, en vender todo, privatizar todo, los problemas de este estado y país lo tiene que resolver el pueblo, tienen que surgir líderes, representantes, luchadores sociales, capaces de realizar las transformaciones que se necesitan.
Si el modelo sigue su curso, si no se pone fin a las políticas de control y depredadoras, este país estará en desastre total en los próximos 25 o 30 años, o será imposible vivir después del año 2050, este será un país agotado por el consumismo desenfrenado, por la contaminación ambiental, por la parálisis agrícola, por el irregular crecimiento urbano y demográfico, por el hambre y pobreza en la mayor parte de la población, por escasez de agua, por el descontrol total.
Este pueblo tiene que despertar ya, tiene que interesarse ya en los problemas que vienen, que no espere que el modelo los resuelva, no le interesa, el modelo es pro empresarial y lo que busca es el negocio a costa de lo que sea, si el pueblo no defiende el país, este pasará a manos del imperio, el modelo lo está entregando, lo está subastando, las grandes empresas extranjeras están ya por todos lados adueñándose del país, Puebla no es la excepción.
Este es un pueblo inteligente, debe serlo, tiene que salvarse, asegurar su futuro, proteger los recursos del país, tiene que ordenar las cosas lo mejor que pueda. No se trata de que se levante en armas, esta etapa debe estar ya superada, debe de luchar inteligentemente, el país no se le debe ir entre las manos.












