Niños y jóvenes en el modelo neoliberal
Sin duda, los niños y jóvenes son lo más valioso de la sociedad en México y el mundo, son el presente y el futuro, lo que hoy se haga o deje de hacerse por ellos se reflejará en el futuro.
Cuando se dice queremos construir un país próspero, con armonía, justicia, estabilidad y sustentabilidad, los niños y jóvenes están en ese proyecto, son los principales actores, sin ellos nada se podrá hacer, las personas mayores están en la última etapa de la vida, son ellos los que deben poner las bases para un futuro prometedor y brillante.
Vamos a ver sólo un poco de lo que hoy en Puebla y México se le da o se le ofrece a los niños y jóvenes, de donde podemos deducir sus futuro en las próximas décadas.
Hoy los niños y jóvenes viven en un modelo económico y político que llaman, unos neoliberalismo, otros sistema de libre mercado, un sistema poco humanista en el que se privilegia el interés económico por encima de todas las cosas.
Para el libre mercado lo importante no es el ser humano, es el interés económico, en el libre mercado los seres humanos son sólo medios para alcanzar objetivos, las empresas, los sindicatos, el gobierno, ven a los humanos como útiles o inútiles, los más preparados y relacionados ocupan los cargos principales, los demás son los subordinados, a los que les toca obedecer.
El libre mercado es poder y control, en el libre mercado mandan los fuertes, los débiles obedecen, en el libre mercado se privilegia el poder económico por encima de todos lo demás, si por ejemplo, se necesita construir una presa, ésta será más importante que los miles de árboles que deberán ser derribados con lo que se dañara un ecosistema.
El modelo de libre mercado es el que se enseña a los niños y jóvenes, desde que el niño tiene cuatro años se inicia la enseñanza del modelo, claro lentamente, cuando ese niño llega a los seis o siete años sabe que el dinero sirve para comprar cosas, lo empieza a desear, a pedir, cuando tiene 10 ya sabe que quien tiene dinero es más fuerte que el que no tiene, cuando termina su secundaria y su prepa, ya piensa en estudiar una carrera profesional o técnica para ganar dinero y vivir mejor, cuando es profesionista, técnico o comerciante, su vida la rige el dinero, lucha por dinero por que dice que quien lo tiene es feliz.
Es aquí cuando ese se humano formado en el capitalismo salvaje se vuelve más ambicioso, fue formado para competir con los demás, se pone a luchar con todos, trata de sobresalir sobre los demás, crea su espacio, lo rodea, lo protege, le pone mil candados, dice que es suyo, que le ha costado mucho lograrlo.
Ese ser humano formado en el capitalismo se vuelve solitario, ambicioso, se compra su carro, lucha por tener una casa, si es posible, dos, tres o las que pueda, muchos no pueden y tienen que rentar, no pueden tener auto por lo que usan el transporte público, o compran su bici.
En el libre mercado cada quien anda y vive como puede, se defiende como puede, el sistema hace como que protege a todos con sus leyes, pero en realidad protege a los fuertes y aplasta a los débiles.
En el libre mercado no hay control demográfico, se estimula su crecimiento porque entre más gente hay más posibilidades de negocio, más consumidores, más empresas, por eso México casi triplicó su población en menos de 50 años.
El libre mercado construye grandes complejos de todo tipo para lo que destruye ecosistemas, miles de hectáreas agrícolas y de bosque, el libre mercado para conseguir cien gramos de oro destruye decenas de hectáreas, usa millones de litros de agua y químicos para penetrar las rocas, contaminando los mantos acuíferos, el libre mercado es depredador.
El libre mercado construye miles de escuelas y universidades para formar cuadros a su servicio, a los que pagará lo que quiera, para eso construirá y aprobará sus propias leyes laborales.
Esto es lo que recibe un niño y un joven a lo largo de su vida, lo convierten en consumista y ambicioso, con actitud de dominio sobre los demás, pierde amor por su país, ama lo extranjero, sus modas y tecnología, pierde principios, pierde el amor, se vuelve solitario, se vuelve violento, agresivo.
Aquí se desprenden otros graves problemas en que caen niños y jóvenes: el alcoholismo y la drogadicción, la violencia, el suicidio por la descomposición familiar y social.
Lamentablemente es lo que hoy se da a los niños y jóvenes, ¿cómo quieren que sean buenos si los enseñan a ser malos? ¿Cómo quieren que sean bondadosos si los enseñan a ser ambiciosos? ¿Cómo quieren que sean solidarios si son enseñados a dominar a los demás? ¿Cómo quieren que cuiden el medio ambiente si los enseñan a destruirlo?
¿Qué futuro espera entonces a esos niños y jóvenes en el sistema de libre mercado?









