Roma.-El papa Francisco alertó hoy sobre las graves consecuencias de la ausencia de la figura paterna para las dinámicas familiares, aún más en el sano crecimiento y madurez de niños y jóvenes.
Las palabras del Sumo Pontífice fueron emitidas durante la audiencia general, celebrada en la Plaza San Pedro, según precisó Radio Vaticano.
De acuerdo con ese medio, el Santo Padre advirtió de lagunas y heridas serias presentes en muchos seres humanos ya en etapas adelantadas de la adultez, las cuales encuentran raíz, específicamente, en la lejanía del padre.
En efecto, algunas desviaciones de los niños y adolescentes se pueden explicar por esa falta, por la carencia de ejemplos, de guías importantes en la vida de todos los días, de amor por parte de los padres, explicó Francisco.
Agregó que esa sensación de sentirse huérfano en la cual están inmersos algunos jóvenes es mucho más profunda de lo que se cree.
Criticó, además, que en la cultura occidental se llegue a pensar en una sociedad sin figuras paternas.
Sin embargo, afirmó estar consciente de que esa idea tiene como base un pasado en el que en algunas casas reinaba el autoritarismo del padre, quien trataba a los hijos como siervos y no respetaba las exigencias de su crecimiento o no les ayudaba a tomar su propio camino con libertad.
Eso es real, recalcó, pero puntualizó que el problema en la actualidad no es el autoritarismo sino la ausencia, con padres demasiado concentrados en su propio trabajo, en sus propias aspiraciones individuales.
Ello conduce entonces, según el obispo de Roma, al olvido de la familia y sus valores.
Tampoco se realiza debidamente una labor educativa con los hijos, no se potencia el diálogo, la comunicación, el ejemplo a través de la defensa de principios, valores, reglas beneficiosas para la vida.
Según Radio Vaticano, el Papa señaló que, a veces, los papás no saben cuál es su puesto dentro de la familia y cómo deben educar a sus hijos.
Entonces, apuntó Francisco, y ante la duda, se abstienen de su responsabilidad, se refugian en una improbable relación de igual a igual con sus hijos.
Sin guías de los que fiarse, los jóvenes pueden llenarse de ídolos que terminan robándoles el corazón, la ilusión, las auténticas riquezas, la esperanza, concluyó el líder de la Iglesia católica.







