Colombo.-El Papa Francisco concluye hoy en Sri Lanka la primera etapa de una gira que también lo llevará a Filipinas, dos países en una misma región geográfica, pero de contrastantes realidades religiosas.
En Sri Lanka solo son cristianos el 7,5 por ciento de sus casi 21 millones de habitantes, mientras alrededor del 70 por ciento son budistas, el 12 por ciento hindúes y el 10 por ciento musulmanes.
Filipinas, entretanto, es la única nación asiática entre las 10 primeras con más católicos, pues el 81 por ciento de su población, o sea, más de 75 millones y medio de personas, profesan ese credo.
Solo México y Brasil tienen más católicos que Filipinas, que hace apenas un siglo ocupaba el noveno lugar en la lista.
Ayer Francisco cumplió una agotadora jornada en Sri Lanka.
Por la mañana, ante medio millón de personas en Galle Face Green, una avenida del centro de Colombo que corre paralela al mar, canonizó a Joseph Vaz, un misionero del siglo XVII a quien se atribuye la redención de la fe católica en el antiguo Ceilán, frente al intento de los colonialistas holandeses de imponer el protestantismo.
Luego viajó en helicóptero al distrito de Mannar (unos 260 kilómetros al norte de Colombo, en territorio donde los tamiles son mayoría) para orar en el santuario de Nuestra Señora del Rosario en Madhu, el más antiguo de Sri Lanka y centro de peregrinación y adoración de los católicos del país.
De regreso a Colombo, ya entrada la tarde, visitó fuera de programa el templo budista de Agrashravaka, donde fue testigo de la apertura de una urna con restos y reliquias de dos importantes discípulos de Buda.
El hecho fue doblemente singular, pues si por una parte esas reliquias solo se exhiben ocasionalmente, por la otra es la segunda vez que un pontífice entra a un templo. El primero fue Juan Pablo II durante una visita a Tailandia 1984.
El monje principal del templo, Banagala Upatissa, dijo que con ese gesto quisieron rendir al Papa «el más alto honor y respeto que podíamos ofrecerle».
Este jueves Francisco solo tiene una actividad oficial en Sri Lanka, una visita a la capilla de Nuestra Señora de Lanka en Bolawalana, Colombo, poco antes de viajar a Filipinas.









