México.- Antes de platicar del niño estrellero, quiero decir que todos estaríamos más tranquilos, hoy nos sentiríamos más contentos, si no hubieran asesinado a los 43 normalistas de Ayotzinapa, afirmó aquí Elena Poniatowska, Premio Cervantes 2013.
La afirmación confirma la vital importancia que otorga esta autora mexicana, considerada una de las voces más poderosas de la literatura en español actualmente, a la denuncia de las injusticias.
Esta evocación a los estudiantes desaparecidos provocó una ovación cerrada de los asistentes a la presentación la víspera de su más reciente entrega, «El niño estrellero».
En el Centro Nacional de las Artes, donde tiene lugar la 34 Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, Poniatowska regaló la lectura de este texto escrito inicialmente para darlo a conocer en el Primer Festival de Soles y Estrellas, en diciembre pasado.
La lectura de aquel relato provocó entonces tal interés y debate en niños, padres y adultos que Susana Ríos, coordinadora nacional de Desarrollo Cultural Infantil del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), le propuso la publicación de la historia.
El empeño se materializó en esta coedición de la Dirección General de Publicaciones, y Alas y Raíces. Este título de Poniatowska «El niño estrellero», manifiesta la curiosidad de un pequeño por el universo, quien llegó a ser un gran astrónomo, reconocido por sus hallazgos científicos, Guillermo Haro, su esposo ya fallecido.
A preguntas de los asistentes, la escritora, periodista y activista social aclaró que el cuento surgió por admiración a la astronomía, «porque veo que los científicos no se hacen publicidad».
Ahondó en que los escritores tienen casi cinco mil artículos cada minuto, los pintores también, puso como ejemplo a Diego Rivera, «el rey de la publicidad», y en cambio, «sabemos muy poco de los científicos».
Por su parte Susana Ríos expresó que este libro para niños y jóvenes «nos habla con una sencillez admirable del universo del cual somos parte, de las puestas de sol que nunca terminan, nos plantea grandes preguntas que muchos nos hacemos en algún momento de la vida, en una narración plena de gracia y maestría».
Igualmente resaltó las ilustraciones de Fernando Robles, que compaginan a plenitud con el relato y confieren una atmósfera de encantamiento a través de sus 35 páginas.
Ricardo Cayuela, director general de Publicaciones de Conaculta, subrayó que las regalías del libro fueron obsequiadas por la escritora para hacer más accesible su precio.
Mientras, Poniatowska, al dar fin a la lectura del texto, dejaba claro una señal para niños y grandes: «La mejor máquina, el mejor celular, la mejor televisión es la que cada uno de ustedes tiene en su cabeza. Solo necesitan ejercitarla».











