El buen o mal funcionamiento de la impartición de justicia durante el Porfiriato tiene su origen en una serie de factores que van más allá de la propia figura de Porfirio Díaz y sus allegados, escribió Enrique Florescano en el texto elaborado para la presentación del libro La justicia prometida. Poder Judicial de la Federación 1900 a 1910, el cual fue leído por Julio Trujillo, director editorial de la Dirección General de Publicaciones (DGP) del Conaculta, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
En palabras del historiador Enrique Florescano –quien dirige la Colección Biblioteca Mexicana, en la que se inscribe esta obra coeditada por la DGP, a través de la Dirección General Adjunta de Proyectos Históricos, y el Fondo de Cultura Económica (FCE)–, en este libro el ministro José Ramón Cossío da respuesta a interesantes interrogantes, como quines eran los juzgadoresres de justicia en la dgunas preguntas fundamentales que le sirven de hilo conductor; entre ellas, ¿por qénes eran los juzgadores, de dónde procedían y cómo obtenían sus cargos, entre otras.
Elisa Speckman e Ignacio Marván, quienes acompañaron al ministro José Ramón Cossío en los comentarios a la obra, calificaron como relevante la meticulosa labor de investigación que llevó a cabo el autor para desentrañar los mecanismos y particularidades del sistema jurídico mexicano durante la última década del Porfiriato.
Elisa Speckman destacó el tino del autor para encontrar el origen de los defectos en el sistema de justicia en explicaciones multicausales y no personalistas. Celebró, además, los aportes del libro al conocimiento general del Porfiriato y los matices que introduce al considerar las dos etapas en que tradicionalmente se divide este periodo de la historia de México.
Por ello, Speckman recalcó la relevancia de los textos vertidos en La justicia prometida. El Poder Judicial de la Federación de 1900 a 1910 y la contraposición que el autor hace entre normas y prácticas de justicia durante el periodo estudiado.
Por su parte, Ignacio Marván apuntó que este libro, que desgrana la norma y la práctica de la justicia en la década previa a la Revolución Mexicana no solamente es una investigación precisa y clara, sino también compleja, pues procede con la rigurosidad de los juristas para abocarse al esclarecimiento de la historia.
Sostuvo además que el libro tiene la virtud de plantearse algunas preguntas fundamentales que le sirven de hilo conductor, como las expuestas por Enrique Florescano en su texto, ante lo cual concluyó su participación con una pregunta para el autor: ¿Para qué estudiar este periodo de la historia en la actualidad?
Al responder la interrogante de Ignacio Marván, el ministro José Ramón Cossío afirmó que con “toda proporción guardada, y sin caer en falsas analogías”, a través de su libro podrían encontrarse algunas relaciones entre los fallos del sistema de impartición de justicia durante el Porfiriato y en la actualidad, y expuso los motivos que le animaron a adentrarse en el estudio exhaustivo del funcionamiento del aparato de justicia durante este periodo relevante en la historia de México.









