México es un país de origen, tránsito, destino y retorno de –y para— millones de personas. En este nuevo sexenio, considerando la reforma constitucional en derechos humanos y los avances sobre política migratoria, sigue siendo imperioso enfrentar la discriminación y proteger los derechos humanos de las personas migrantes.
La Ley de Migración (2011) reconoce a las personas migrantes su derecho a la no discriminación, la protección integral de sus derechos humanos, su no criminalización y su igualdad real, con independencia de su situación migratoria.
En su artículo 2 se establece que México asume el «respeto irrestricto de los derechos humanos de los migrantes, nacionales y extranjeros, sea cual fuere su origen, nacionalidad, género, etnia, edad y situación migratoria, con especial atención a grupos vulnerables como menores de edad, mujeres, indígenas, adolescentes y personas de la tercera edad, así como a víctimas del delito».
I. Contexto general y marco legal vigente
Los flujos de personas migrantes de México hacia Estados Unidos, pero sobre todo de personas extranjeras que desde la frontera sur buscan cruzar el territorio nacional para llegar a Estados Unidos, han crecido en razón de la búsqueda de oportunidades de desarrollo. En el actual contexto político, social y económico, la migración se convierte en una opción –a veces única– para el mejoramiento de las condiciones de vida inaccesibles por causas como la violencia, la inestabilidad política y económica, la inseguridad, el desempleo y la pobreza. Como fenomeno social, puede traer beneficios para quienes migran y para los países expulsores (remesas) y para los receptores (mano de obra), pero también puede detonar violaciones a derechos humanos de diverso tipo.
De enero de 2005 a octubre de 2012, el Instituto Nacional de Migración (INM) reportó 922 mil 609 eventos de personas extranjeras alojadas en las estaciones migratorias del país. En este mismo periodo, se reportaron 873 mil 559 eventos de devolución de extranjeros a su país de origen (94.7%). Sólo de enero-octubre de 2012, se registraron 78 mil 739 eventos de extranjeros alojados y 70 mil 14 eventos de extranjeros devueltos (88.9%).
Cifras al 2009 del INM indican que hay poco más de 262 mil personas con residencia o estancia temporal en México. De ellas, 50.9 por ciento tienen calidad migratoria de no inmigrante (principalmente de visitantes y de estudiantes), 20.2 por ciento tienen calidad de inmigrante (especialmente de familiar y de cargo de confianza) y 29 por ciento en calidad de inmigrado.
En México, existen 961 mil 121 personas extranjeras residentes, de las cuales 49.3 por ciento son mujeres y 50.7 por ciento son hombres (Censo de Población y Vivienda 2010 del INEGI). Los extranjeros de ambos sexos son principalmente: niños de 14 años o menos (56.7%); jóvenes y adultos -que tienen la misma proporción (cada sector con 17.6%)-, y las personas adultas mayores (6.1%). La relación es de 3 adultos por cada niño, de 1 joven por cada adulto y de 9 adultos mayores por cada niño.
Las mujeres extranjeras son principalmente estadounidenses (76.7%), y, en menores proporciones, de nacionalidades: guatemalteca (3.9%), española (1.8%), colombiana (1.7%), cubana (1.2%), francesa (0.7%), china (0.6%), alemana (0.6%), surcoreana (0.4%), japonesa (0.3%) y de otras nacionalidades (12.0%). En el caso de los hombres, ellos provienen de las nacionalidades: estadounidense (76.9%), guatemalteca (3.4%), española (2.1%), cubana (1.3%), colombiana (1.2%), francesa (0.8%), china (0.8%), alemana (0.7%), surcoreana (0.5%), japonesa (0.3%) y de otras nacionalidades (12.0%).
Entre las personas extranjeras, 28.7 por ciento no saben leer ni escribir, su analfabetismo es mayor conforme aumenta su edad: 5.1 por ciento de las y los niños de 5 a 14 años; 27.0 por ciento de las y los jóvenes; 65.9 por ciento de las y los adultos; y 57.2 por ciento de las y los adultos mayores tampoco saben leer y escribir. Todo ello se relaciona con su asistencia o no a la escuela: 30.9 por ciento de las y los extranjeros de 5 años y más, independientemente de su edad, no asisten a la escuela. No lo hacen 5.4 por ciento de las niñas de 5 a 14 años, y 51.2 por ciento de las y los jóvenes de 15 a 24 años.









