Enrique Pluma.-
Después de la visita del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrado, a los Estados Unidos para reunirse con Joe Biden, presidente de ese país, se realizó la detención de Caro Quintero. EE.UU. felicitó al gobierno mexicano y casi al mismo tiempo se desplomó un helicóptero y fallecieron 14 integrantes de la Guardia Nacional.
Y además de esto, AMLO fue a ponerse al servicio de los gringos después de show mediático de que no iría a la Cumbre de las Américas porque no todos los mandatarios fueron invitados y de una serie de acontecimientos donde López Obrador era uno de los pocos que se le ponía al, como se dice coloquialmente, al brinco a una potencia como los EE.UU.
A todo se dice que lo que acaba de ocurrir es que AMLO fue disculparse con Joe Biden para poder estrechar una buena relación, en pocas palabras se puso a su disposición.
Luego, después de todo ese alboroto donde AMLO presumía y se mofaba de que no asistirá a la Cumbre de las Américas y que además que pensaba que era el único presidente que se le oponía a un país poderoso, pero luego luego vimos la verdadera realidad del presidente de México y la intención de jugar con dos caras.
Sumemos a eso su pésima política de “abrazos no balazos” (que hay más muertos que otros periodos presidenciales) o la inauguración desesperada del Aeropuerto Internacional Felipe Angeles, o la refinería de Dos Bocas “Olmeca” y ahora con la detención del Caro Quintero para que la gente piense y se dé cuenta que que está “realizando un buen trabajo”.
Esto último que acaba de pasar de la detención del narcotraficante es un poco raro, ya que en su gobierno la delincuencia se ha adueñado del país y eso queda demostrado en las elecciones de este periodo, donde se documentó que el narcotráfico metió manos en las urnas para que pudiera ganar su candidato, y además se comprobó que todos los estados de Pacífico y algunos del Golfo está en manos de la delincuencia. No olvidemos aquella fecha del 17 de octubre que ocurrió el famoso “culiacanazo”, donde por la orden del presidente de la República se dejó libre al hijo del Chapo Guzmán, alias el “Ratón”, y con la reciente muerte de los dos jesuitas asesinados a lo que la religión salió a pedir justicia y que los abrazos no alcanzaban y además le exigieron que cambie su forma de combatir a la delincuencia. A lo que AMLO les dijo que no y además los llamó hipócritas por no denunciar en gobiernos pasados.
Eso sí resulta muy raro porque en su gobierno no se persiguen a los delincuentes y ahora solo con la visita a EE.UU al día siguiente ocurrió la detención de este narcotraficante.
Lo que no me entra en la cabeza es que todos estos actos que se están realizando son para que la gente vea que “si está trabajando” o para que se les olvide lo mal que está el país, en lugar sé si hacer bien.
Si las cosas estuvieran bien, todo esto fuera muy distinto, pero aún siguen buscando la forma de llegar a la gente a través de las mentiras y es que a Morena y al mismo AMLO no quieren llegar debilitados a las futuras elecciones del 2024.
Pero a todo esto hay una “oposisión política” debilitada y que le está dejando el país a los morenos y además que cada día que pasa se debilita más a tal grado que pareciera que hay un acuerdo entre la oposición, Alejandro Moreno y AMLO. Están jugando con todos los mexicanos que sí quieren un verdadero cambio y que están cansados de tantas mentiras y shows mediáticos para seguir teniendo el poder.
A todo esto ¿qué hacer? A lo mejor varos dirían o pensarían que es problema de los políticos o de los que saben, pero la respuesta de nosotros, los del Movimiento Antorchista, es que no, que el verdadero cambio tienen que comenzar por nosotros mismo abriendo los ojos y saber que las cosas pueden cambiar si hay un pueblo consciente, educado, aguerrido y dispuesto hacer que las cosas mejoren.
Claro que sí es posible un futuro prometedor para todos y eso lo podemos hacer todos nosotros encabezados por la única organización que sí sabe cuales son los verdaderos problemas del país y además su solución. El cambio si se puede hacer, pero necesitamos a los miles y millones de personas.







