El rock sonó durante el segundo día de actividades de la Feria de las Calacas con la presentación de ¡Qué Payasos! que, con el espectáculo Muertos de la risa, hicieron mover el esqueleto de niños y no tan niños que se dieron cita en las Áreas Verdes del Centro Nacional de las Artes para festejar el Día de Muertos.
Al grito de «que vivan los muertos, que vivan los niños», la agrupación llevó la diversión, con su característico humor y sus atuendos estrambóticos, para disfrute de los asistentes quienes, desde pequeños, ya disfrutan de los guitarrazos a ritmo del rock and roll.
Tras invitar a «que levante la mano quien ya haya fallecido», Mostacho, uno de los vocalistas, se decidió a bajar con el público y así darle oportunidad de brindar un aplauso a los muertos, aunque una señora lo pidió para los muertos de hambre que, en el mundo, son muchos.
¡Qué Payasos! también presentó un performance del Muerto-vivo, alguien que supuestamente, tiene la capacidad de resucitar. Luego de envenenarlo y hasta dispararle, el Muerto-vivo revivió, en medio de las risas de chicos y grandes.
En sus canciones, la banda recordó a los pequeños que «si comes cochinadas en la calle, te puedes enfermar», toda vez que con «dulces, chicles y caramelos, un día vas a reventar» por lo que les recomendaron, comer en la casa, ya que ahí les sale gratis pues «cocina mi mamá».
La agrupación dedicó sus canciones, que eran coreadas y seguidas con aplausos y movimientos de cadera por parte del público, a la metamorfosis de la vida y la muerte, además dio gracias a la vida y al amor, para despedirse, después de una hora de concierto, a ritmo de blues, cantando «un gato en la estación, en la estación del tren».
Durante el segundo día de actividades de la Feria de las Calacas, organizada por Alas y Raíces del Conaculta, los asistentes también pudieron disfrutar de una amplia gama de actividades gratuitas, como talleres, cuenta-cuentos, obras de teatro, narraciones orales y otros espectáculos para mantener viva la tradición del Día de Muertos.
Entre las novedades de esta edición, se encuentra el Bosque de los susurros, donde los asistentes deben abrazarse a un árbol para escuchar escabrosas historias, además de la exposición interactiva ¡Ay, qué muerte tan canija! que, inspirada en José Guadalupe Posada, sumerge al espectador en el mundo del grabador.
Una catrina da la bienvenida a esta exposición, donde chicos y grandes pueden tocar y jugar con los grabados, dar vida a títeres, así como llevarse poemas que están enrollados en las carrilleras, a manera de balas, de ciertas marionetas.
La Feria de las Calacas continuará este 3 de noviembre en las áreas verdes del Cenart, donde además de las actividades mencionadas, se podrá disfrutar de manera gratuita de los conciertos de Los de Abajo, Jaramar y Drankincolmillo.




